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Hace unos días encontré en el blog Microsiervos las confesiones de Michelle Goodman, en Confessions Of A Failed Self-Help Guru,

 

De cara al exterior era la representación de una profesional de éxito. En privado me desmoronaba. Escribir un libro que ayudase a los demás a desarrollar su carrera haciendo lo que les gustaba me llevó a odiar mi trabajo. Se suponía que yo era la representación de la conciliación laboral, la reina del control del propio destino. Pero pasaba los domingos por la noche en posición fetal a causa del miedo. Esa posición que según mi libro había que evitar. Con treinta años he ido a hospitales con dolor de pecho debido a la ansiedad, gastándome 4000 dólares en el proceso. Es muy difícil practicar lo que se predica. Y no sólo lo es para mí (…) el oscuro secreto de los que están en el negocio de decirle a los demás lo que tienen que hacer y cómo lo tienen que hacer es que al final somos nosotros los que necesitamos que alguien nos diga qué tenemos hacer y cómo lo tenemos que hacer.

 

Supongo que este es el precio que hay que pagar si vas de gurú con soluciones ficticias. El precio de decirle a la gente mentiras del tamaño de “puedes ser lo que quieres ser” “tú puedes” y todo eso.

Hay que huir de estos falsos gurús y en su lugar escuchar a los científicos, a los empresarios, a los consumidores y a los colegas explicar qué tienen, qué crean, qué buscan y qué desean. Porque si quieres saber qué hacer con tu carrera profesional ellos son los profesionales que de verdad te dirán qué retos hay por hacer. El mejor gurú está en tu entorno, en saber observar alrededor y definir los problemas y cómo quieres contribuir a crear soluciones.

Jorge Wagensberg, científico decía

“Cultura es todo conocimiento adquirido por vía no genética. Natural, todo lo que no es cultural. Vía la selección natural primero se llega la solución y luego a veces millones de años después el problema. En cambio, en la selección cultural siempre hay un plan, el problema siempre precede a su solución y suele tardar menos de lo que suele vivir un individuo o toda una generación de individuos”.

Potenciar la marca personal no es creerse Supermán ni tratar de hacer lo que te apetece en cada momento si ese algo no aporta valor a los demás. Es desarrollar una inteligencia práctica que como dicen los psicólogos sociales es la capacidad de hacer algo con los recursos que se tiene en el momento en que se vive.

Pero también es tener visibilidad. La fama no consiste en el aplauso o en tener muchos seguidores en Facebook, Linkedin o Twitter. La fama consiste en que los demás sepan qué aportas, cómo puedes colaborar, una fama que te ayude a lograr más recursos para hacerlo. Significa trascender, dejar un legado que te sobreviva.

Siento que las Michelle Goodman del mundo sean muy desgraciadas porque se crean su propia mentira. En cambio me alegra saber que el mundo está lleno de personas anónimas que sí que saben hacer algo relevante con su vida, que saben dejar una huella indeleble en aquellos en los que influyen de forma positiva. Eso para mí si que es hacer marca personal.

Aprovecho para compartir una charla que dí hace ya unos meses en Córdoba en el TEDxCuestadelBailio. Los organizadores eran dos muchachos de 18 y 21 años que con su juventud tuvieron la iniciativa y la capacidad de montar ellos solos un evento de estas características. Para mí fue muy especial, quizás no fue el más sofisticado de los eventos a los que he ido pero sí el hecho con más cariño y esfuerzo.

La charla habla precisamente de como identificar oportunidades para el talento en el entorno desconocido. La respuesta está ahí, delante de nosotros: observando.  Como diría Wagensberg Usando la selección cultural para encontrar el plan a un problema que ha precedido a su solución”.

El talento en el entorno desconocido | Arancha Ruiz | TEDxCuestadelBailío
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