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Suelo recalcar en el blog la importancia de la marca personal para potenciar la carrera profesional y multiplicar las oportunidades de carrera.

Hablo del efecto propagador del entorno social virtual, más allá del limitado boca oreja, que aumenta la visibilidad del talento.

Y enfatizo constantemente la necesidad de concretar un mensaje que ayude a una más fácil transmisión de cuál es ese valor profesional. Un mensaje que, repetido constantemente, haga llegar esa cualidad al mercado competitivo en el que nos encontramos y que ayude al profesional a destacar y ser elegido entre otros.

Con la seguridad de que las redes sociales aportan visibilidad y que la repetición de un mensaje de valor ayudará a generar una fuerte marca personal, los profesionales se han volcado en construir perfiles consistentes en las redes sociales profesionales, y sobre todo en generar lo que se llama “conversación”, con el fin de  alcanzar notoriedad.

Esta conversación se puede asimilar a la publicidad. El usuario escribe en blogs, Facebook o Twitter o participa en foros, como si emitiera un breve spot de sí mismo en cada ocasión.

No es casualidad que cuando se quiere explicar en qué consiste el “personal branding” se use el ejemplo de los productos que se exponen en un supermercado. Nada más claro que el gran consumo, realidad conocida por todos, para comprender que cuando nos encontramos ante una extensa oferta, el criterio de elección que aplicamos es consciente (o subconscientemente) inducido por el trabajo realizado previamente por el Departamento de Branding de esa compañía. Han creado una marca que reconocemos, que nos produce confianza, que nos transmite calidad, exclusividad, pertenencia.

Nos ayudan a escoger.

El marketing es la disciplina que estudia el mercado, detecta una necesidad (real o emergente) y crea un producto o servicio para cubrirlo. El branding desarrolla la idea de que ese producto o servicio es el único y mejor que puede cubrir esa necesidad. Ambas disciplinas tienen como objetivo que el consumidor compre.

Las personas también queremos ser “compradas”, que no es otra cosa que ser escogidas para liderar proyectos, para un ascenso o para un nuevo trabajo.

No tenemos un gran departamento de branding detrás, pero sabemos que si generamos en los demás LA CONFIANZA de que somos capaces de hacer algo, en ese caso es muy probable que cuenten con nosotros. CONFIANZA en hacer algo bien hecho (CALIDAD), en que somos el único, o de los pocos, que seremos capaces de realizarlos (EXCLUSIVIDAD) y que asumiremos el reto hasta el final (COMPROMISO/PERTENENCIA).

¡Aplica el marketing y el branding a tu persona!

  • Estudia como profesional el mercado, detecta qué necesidades existen (reales o emergentes) y localiza qué habilidades tienes para cubrirlas.
  • Establece tu estrategia de branding, desarrolla en los demás la idea de que tienes esa capacidad única, genera confianza en tu profesionalidad y talento.

Estudia, establece una estrategia. Medita antes de actuar. Porque luego viene la acción, la comunicación. Como Director de Branding de tu marca personal debes plantearte cómo quieres que sea tu campaña de comunicación. Qué tipo de “anuncio” realizarás para reforzar tu marca.

Ahora hay mucho ruido en la red. Todo el mundo vende y muy pocos compran. Y si quieres vender en ese entorno competitivo, si quieres destacar, tienes que ser capaz de aportar algo diferencial y útil para el que compra.

Un ejemplo excelente lo podemos encontrar en una campaña de David Ogilvy, uno de los genios de la publicidad. Para promocionar una cerveza en Nueva Orleans, elaboró un anuncio enumerando y describiendo distintos tipos de ostras. La cerveza aparecía en un segundo lugar, como un complemento ideal que potenciaría la degustación de ese manjar. La campaña fue un éxito. Había dado a los consumidores una información de valor y la sugerencia de cómo disfrutarlo aún más.  Enriqueció.

Por eso quiero que te hagas una pregunta. Tú, ¿vendes o enriqueces?

No vendas. Enriquece.

  • No llenes el espacio virtual de mensajes vacíos por el sólo hecho de aparecer. Cantidad no significa calidad. Te recuerdo que en Internet muchas veces cantidad sin calidad quiere decir SPAM.
  • Revisa de vez en cuando el histórico de mensajes emitidos por ti. Cuando alguien consulta tu perfil (por ejemplo de Twitter) hace también ese ejercicio. ¿Estás satisfecho de lo que lees? ¿crees que es un buen reflejo de ti, de tu marca personal? Hazte siempre esa pregunta antes de postear.
  • Si quieres invitar a alguien a que lea tu blog, a que acuda a un evento organizado por ti, segmenta primero por áreas de interés y envíaselo a aquellos que sabes que agradecerán esa información. Incluso puedes enviarlo de forma general una primera vez, pero luego no repitas el mensaje todos los días (como recordatorio). El que tenga interés ya se lo habrá apuntado, y el que no, no lo hará por mucho que llenes su bandeja de entrada.
  • Compartir noticias y artículos es una buena forma de enriquecer. Cuanto más relacionados con tu especialidad profesional estén, más reforzarán tu marca personal . Pero ¿es tu intención posicionarte como un eco de los medios de comunicación? Si la respuesta es no, entonces no abuses.
  • Conversa con tus amigos y conocidos, sobre todo si es de temática abierta y de interés general. Pero si vas a mantener un diálogo de carácter íntimo ¿por qué no usas el email?
  • Si vas a ampliar tu red de contactos con el objetivo de darte a conocer y multiplicar tus oportunidades profesionales, haz una selección previa de a quién quieres conectar y sobre todo qué le puedes aportar. Antes de pedir, tienes que dar. No hagas un envío masivo de invitaciones, escribe un mensaje personalizado indicando por qué crees que es beneficioso estar conectado. No consiste en tener muchos desconocidos en la red, sino buenos y útiles contactos.

Vender por vender no sirve de nada. No aporta significado ni valor a los demás. La utilidad es la clave, pero no en el sentido material de la palabra. Porque útil es también algo que nos hace sentir bien, que nos hace crecer, que provoca en nosotros una reacción positiva. Que enriquece nuestras vidas (personales o profesionales).

Sé generoso. Enriquece a los demás.

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Proyectos que enriquecen:

No somos hormigas”. Estoy fascinada con la iniciativa, el libro, la web, y sobre todo con los proyectos iniciados por muchas personas que no quieren ser hormigas y que idean formas para que vivamos en un mundo mejor.

No dejéis de comprar el libro o visitar la web, de verdad que merece la pena. Informaos así de que tenemos muchas cosas que celebrar, pero también muchas que pendientes de mejorar. Únete al movimiento “No Somos Hormigas”.

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Personas que enriquecen: A Valeria, Óliver y Tomás, por portarse tan bien que me han regalado tiempo para volver a escribir. A Bruno, por multiplicar.

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Seguro que puedes impulsar más tu talento y mejorar tu marca personal.
Contáctanos y te ayudaremos.

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