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Francesc Mitjans era un señor, y un gran arquitecto que amaba su profesión.

Francesc Mitjans, Barcelona 1909-2006

Así comenzó definiendo el crítico e historiador de arte, diseño y arquitectura Daniel Giralt-Miracle al arquitecto Francesc Mitjans en la conferencia que se ofreció en Barcelona en la sede del Círculo Ecuestre.

He usado para el titular de este post una de las obras más populares de este arquitecto catalán, pero sería injusto definir su trayectoria tan sólo por el mítico estadio de fútbol. Francesc Mitjans fue un arquitecto emblemático para la Barcelona de la postguerra, que evolucionó el clásico modernista hacia la arquitectura contemporánea, realizando una gran cantidad de viviendas y edificios emblemáticos que hoy moldean la ciudad condal.

La antigua clínica Soler Roig, con formas redondeadas y vanguardistas. Mitjans, 1950

La antigua clínica Soler Roig, con formas redondeadas y vanguardistas. Mitjans, 1950

El arquitecto de la burguesía catalana de los años 50

Antes de terminar la carrera, interrumpida por la Guerra Civil española, Mitjans ya se había lanzado a diseñar alguna edificación. Pero no fue hasta el fin de la contienda, con la obtención oficial del título, cuando comenzó a ser muy apreciado y reconocido como arquitecto creando una buena y fiel clientela que le financió y gracias a la cual hoy existe su legado.

Yo no soy arquitecto y por lo tanto no puedo reproducir con acierto los detalles técnicos que en la charla catedráticos, profesores y estudiantes de arquitectura ofrecieron sobre Francesc Mitjans. Pero sí me gustaría que trascendieran las anécdotas que explican la personalidad de un genial arquitecto, que tenía mucho carácter, un profundo sentido de la belleza y una sutil ironía. Un perfeccionista que vivía con la obsesión de crear obras bellas, cómodas y útiles.

Casa Tokio, en Pedralbes. Mitjans, 1953

Estas son algunas de las anécdotas.

Sobre la belleza:

Mitjans buscaba la belleza en todo lo que hacía. Su equipo sabía que, de cada edificio, se estudiarían y analizarían todos y cada uno de sus elementos: de columnas y voladizos a persianas, bisagras y barandillas. Para ello realizaban cuantas pruebas fueran necesarias hasta dar con la mejor solución, y además la más bella.

El color también era su obsesión, lo que suponía un reto constante para los pintores: “Manolo, habla con los pintores para que te consigan un gris basalto con tintes dorados. Todos nos poníamos a buscar como locos aquella tonalidad que parecía imposible, pero que al final extraordinariamente se lograba”- contaba uno de sus colaboradores que acudieron al Ecuestre.

Era exquisita la ejecución de los planos, todos dibujados a mano. Mitjans era un gran dibujante con una bella caligrafía con la que rotulaba sus documentos. En una ocasión, Félix Solaguren- Beascoa le preguntó si un proyecto era suyo, mostrándole la carátula. Su respuesta fue que era absolutamente imposible, ya que jamás una obra suya habría tenido una carátula tan fea.

Tenía un sexto sentido, el de la belleza y la armonía. Y su obra se impregnaba de ello. En el transcurso de unas entrevistas en las que Félix Solaguren- Beascoa, Doctor arquitecto y Catedrático de la UPC indagó sobre su forma de concebir los proyectos le preguntó cómo se le había ocurrido una solución en una de sus obras. Mitjans se quedó reflexionando y contestó: “La verdad es que no sé por qué lo hice, pero ¿a que resulta agradable?”

Edificio en la confluencia de Balmes y Mitre, de diseño clásico. Mitjans, 1949

La comodidad y la utilidad:

Mitjans se alejó de la distribución clásica de los pisos del Eixample Barcelonés caracterizada por un gran pasillo que distribuía los espacios, para diseñar una planta en la que no existían pasillos, o visto de otra manera, donde todas las estancias eran pasillos.

Cuidaba la ventilación y la luminosidad de tal manera que consiguió que más del 60% de las habitaciones se bañaran de luz natural, en contraposición con el escaso 40% que lograba la distribución de planta clásica.

La disposición de enchufes, espacios para armarios y estanterías demuestran el especial detalle que ponía Mitjans en convertir sus viviendas en espacios cómodos para sus habitantes. En aquella conferencia había entre el público bastantes inquilinos de sus casas, que orgullosos explicaban el placer de vivir en una casa diseñada por el arquitecto. “Cuando buscas un enchufe, te das cuenta de que está en el sitio exacto donde lo necesitas. O como cuando quieres sentarte un rato para leer o charlar, la casa te ofrece de forma natural el rincón idóneo para ello”.

Distribución Mitjans en un edificio junto al Turó Park, Barcelona

Junto al diseño de plantas adecuadas, hay que destacar que también sentía pasión por las escaleras. Desgraciadamente algunas de ellas no han sido conservadas hasta hoy, pero afortunadamente aún existen algunas, siempre curvas y elegantes.

El mercado inmobiliario es consciente de ese valor y se puede encontrar en los anuncios de viviendas en venta o alquiler que fueron diseñadas por el arquitecto la reseña de “vivienda Mitjans”, como apelativo de calidad y distinción. Pocos arquitectos en Barcelona cuentan con ese reconocimiento.

La búsqueda de la inspiración: la observación

Mitjans bebió de todos sus colegas contemporáneos. Mies Van der Rohe y su pabellón alemán para la exposición universal de 1929 en Barcelona marcaron para siempre al arquitecto conduciéndole hacia la búsqueda de soluciones novedosas y vanguardistas.

El pabellón alemán de Mies Van der Roer fue fuente de inspiración para Mitjans

El pabellón alemán de Mies Van der Rohe fue fuente de inspiración para Mitjans

Viajar se convirtió en su mejor escuela. Su colaborador Manolo Baquero y él se colaban en los edificios europeos para poder observar y aprender de otros estilos. Más de una vez, comentaba Manolo, fueron echados a patadas de alguna embajada donde habían osado entrar sin ningún reparo.

Yo, que tuve la suerte de conocer a Mitjans antes de su muerte, puedo constatar cómo retenía aún detalles de todo lo que había aprendido observando. Hacía más de cuarenta años que el arquitecto, ya nonagenario en el momento de conocernos, había pisado Granada para estudiar al detalle la Alhambra. Aún así me explicaba con todo lujo de detalles y con un lenguaje rico y exquisito como jamás he escuchado a nadie, los detalles arquitectónicos de la fortaleza roja: la belleza de sus mosaicos, de sus patios y arcos. Aún hoy, al rememorar esas ocasiones en que nos vimos, siento en mi interior el recuerdo de la admiración que despertaba en mí cuando hablaba.

Mitjans y el Camp Nou


Una de las hija de Mitjans contaba que acompañó al arquitecto durante sus viajes cuando fue contratado para construir el Camp Nou. Era una osadía semejante encargo ya que Mitjans, nada aficionado al fútbol, jamás había pisado un estadio de este deporte. Por supuesto esto no fue obstáculo para construir excelentemente uno de los símbolos más significativos de la ciudad condal.

Las obras del Camp Nou

En cada ciudad europea que visitaron Mitjans enviaba una postal al entonces presidente del FCB explicándole aquello que había visto, qué soluciones le parecían adecuadas y cuáles desdeñaba. Esas postales, en manos particulares hoy, son un documento único para contar la historia de la concepción de un estadio mítico. Porque como se comentó en el evento del Círculo Ecuestre, los cientos de planos desaparecieron al quedar olvidados durante tiempo en los sótanos del estadio. Hoy nadie sabe de su paradero.

Las noticia de la construcción del Camp Nou contadas en NODO:

En relación también con el Camp Nou existió la creencia durante un tiempo de que Mitjans se había inspirado también en Le Corbusier y su estadio de Bagdad, pero una carta del arquitecto suizo solicitando los planos a Mitjans encontrada entre su documentación constató que realmente fue al revés. Joan Prats remitió a Le Corbusier la memoria del proyecto del Camp Nou de Mitjans en 1956, como demuestra la misiva.

La mejor anécdota del Camp Nou la contó el colaborador Manolo. El primer partido de su historia se disputó entre aparejadores y proyectistas, con el arquitecto Mitjans de portero. Aunque no queda constancia gráfica de dicho partido, sí podemos escuchar al propio arquitecto Mitjans hablando sobre la construcción del Camp Nou en este documental de TV3.

Mitjans y su carácter irónico

Mitjans, que firmaba todas sus obras con una caricatura suya, poseía un humor muy fino e irónico.

En los planos que se conservan de algunas de sus viviendas, se podían encontrar comentarios poco convencionales, como en la que definió una zona de servicio como “el lugar donde se cuelga la ropa y se canta”.

En otra ocasión, no quería recibir a un individuo ni contestar sus llamadas. Su secretaria andaba muy apurada, ya que no sabía qué hacer con la insistencia de aquél señor por ver a Mitjans ni con la tajante negativa de su jefe. Finalmente cuando el sujeto se presentó en el estudio y la secretaria,  sin saber ya que hacer le pidió a Mitjans que le atendiera, la respuesta del arquitecto fue la siguiente. “De acuerdo María, dígale que pase. Pero que entre de espaldas, así parecerá que se está yendo”.

El legado Mitjans

El arquitecto legó todo su archivo al Colegio de Arquitectos de Barcelona, pero aún así existe hoy muy poca documentación del trabajo del arquitecto. Quedan en Barcelona sin embargo sus más de 60 edificios de viviendas y algunas obras emblemáticas como la Torre del Banco Sabadell (antes Banco Atlántico, el Club Naútico de Barcelona y el ya mencionado Camp Nou). Decía su hijo que Mitjans nunca mostró interés en figurar, ni hacer publicidad. A diferencia de otros arquitectos mostraba poco interés en hacer las fotos de sus edificios y promocionarlos. Tras la inauguración de un edificio acabado, se dirigía a su despacho a iniciar el siguiente proyecto. Quizá por eso es tan poco conocido hoy para el público en general.

Pero sí ha quedado su legado. Los profesores de la universidad de arquitectura de Barcelona asiduamente envían a sus alumnos a tal o cual esquina de la ciudad a observar un edificio Mitjans para encontrar soluciones a problemas específicos.

La emblemática Torre del Banco Sabadell, Mitjans 1969

Mitjans nunca se preocupó por su marca personal, se preocupó por ser un gran profesional. Tras escuchar ayer a sus colegas de profesión, puedo constatar que lo que generó fue una extraordinaria reputación.

Su obra es algo más que su marca, es la huella que ha dejado en Barcelona para el disfrute de sus ciudadanos.

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Existe una iniciativa ciudadana para solicitar al Ayuntamiento de Barcelona una calle con el nombre del arquitecto Mitjans.

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Debo agradecer a Félix Solaguren-Beascoa, Doctor arquitecto y catedrático del departamento de Proyectos Arquitectónicos de la UPC, a Julio Garnica, Profesor de Historia de la arquitectura y a Daniel Giralt-Miracle la excelente charla que dieron sobre la figura del arquitecto Mitjans.

Y a sus hijos y colaboradores la oportunidad que nos brindaron de acercarnos a la persona, más allá del arquitecto.

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Algunas de sus obras más significativas:

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