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Estuve en las Jornadas de Orientación de 2017 celebradas en la Universitat Politècnica de València, un tradicional encuentro de orientadores, tutores, profesores y directores de centro de enseñanza secundaria de la Comunitat Valenciana, al que asistieron más de 350 profesionales.

En él me pidieron que aportara mi visión de cómo conecta el mundo de la educación con el profesional y quise darles 3 consejos.

1. Acoten las opciones profesionales

Antes se preguntaba a los niños qué quieres estudiar y qué quieres ser de mayor. Eso ya no tiene sentido. Ahora las opciones son infinitas, lo que es bueno y malo a la vez. De ahí que no se les pueda pedir a los alumnos de secundaria que señalen un punto en mitad del océano, porque eso produce ansiedad. Hay que ayudarles a que, más que un destino, elijan una dirección.

Acoten las opciones. Denles la oportunidad de descartar, aprender a decir que no. Pregunten qué retos les interesan, que causas les emocionan, qué temas les inquietan y que hagan una primera aproximación de sus opciones.

2. Impulsen la exploración y la apertura, no la especialización

Conectando con la idea anterior, nada mejor para identificar las alternativas profesionales que explorar distintas realidades. Y para eso nada mejor que la etapa de formación. Frente a lo que muchos creen, los años universitarios o escolares no deben emplearse en profundizar en un conocimiento en concreto porque el trabajo ya hiper-especializará en el futuro. Es una gran ocasión para explorar campos distintos –y por qué no, de forma superficial- . Promoved su curiosidad y transversalidad. La creatividad nace de la conexión de áreas en principio muy distintas y alejadas entre sí, unas ideas a las que uno se expone cuando tiene tiempo. Este es su momento para hacerlo porque más adelante no lo tendrán.

3. Alineen expectativas y realidad

Se puede crear mucha frustración en el choque entre expectativas creadas (entornos altamente tecnificados y competitivos) y la realidad de la empresa española, un 85% de pyme sin transformar digitalmente. Esa fractura de ilusión puede desinflar el talento joven y que se tarde mucho tiempo en recuperar. Hagamos que piensen en grande pero también trabajemos su tolerancia a la frustración y su adaptación a condiciones no ideales.

Los jóvenes van a ser los agentes de cambio. Explicarles cuál es la realidad y su papel en la transformación digital les ayudará a prepararse, pero no queramos correr demasiado. El aprendizaje lleva su tiempo y este es su momento.

Seguro que puedes impulsar más tu talento y mejorar tu marca personal.
Contáctanos y te ayudaremos.

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