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El otro día me escribía un cliente de marca personal que está intentando adaptar su talento al entorno digital. En su email me trasladaba la incomodidad y casi diría rechazo a vivir con prisas, trabajar con prisas, producir con prisas.

Los complejos surgidos de adaptarse profesionalmente a la sociedad digital

Me quedé enganchada con la fuerza de sus palabras y la nitidez con la que explicaba los complejos que sentía al chocar profesionalmente con la rapidez e inmediatez de la sociedad digital:

Un domingo, a las tres semanas de llegar, me despierto de repente, mucho más temprano de lo habitual con una idea muy potente: ¡soy lenta! ¿Por qué me lo niego? ¿Está tan mal visto serlo? Las experiencias más placenteras de mi vida, personales y profesionales, son lentas, en profundidad y al detalle. Y esto entra en conflicto con la comunicación digital: rápida, efímera, a veces, superficial. Pero de todo lo que soy (periodista, copy, profesora, viajera, exploradora, orientada a las personas, etc) ser lenta es una constante. Soy profesional “slow” con contenidos en profundidad, que no buscan el clic y la audiencia a toda costa.

Y mi relación con el tiempo en un mundo que va tan rápido, me ha causado muchísimo estrés, disgustos, ansiedad, etc. Como ahora que me empeño en entrar en un mundo (contenidos digitales) en el que mis colegas ya hace tiempo que están o han nacido para ello y no los voy a “atrapar”, no puedo competir. Pero, ¿soy yo la única que es lenta?

Los rápidos están disfrutando como enanos, es su momento. Los lentos sólo tenemos dos opciones: adaptarnos, con mucho esfuerzo y, a veces, sufrimiento, o quedarnos por el camino.

Yo no me quiero quedar por el camino, vamos. Soy una luchadora. ¿Pero por qué tengo que jugar la partida de los rápidos sabiendo que sólo puedo perder? ¿Y si hay un nicho para la lentitud en el medio digital? ¿ Por qué no? James Joyce escribía una media de 8 palabras al día.

¿Y si es el momento de decir: basta, hasta aquí, y comenzar a tomarnos las cosas con más calma o, si más no, poder disfrutar de los cambios paulatinamente?

La inmediatez se ha convertido en estándar de calidad

Me emocioné con su relato. Me consta que no es la única que sufre las consecuencias de la sociedad de la inmediatez digital. La felicité por ser capaz de ponerle palabras a un sentimiento que produce insatisfacción y ansiedad. Es el primer paso para comprenderse el lugar que uno ocupa en el entorno y la llave para encontrar los puentes de conexión entre su talento y el mundo a través de la marca personal.

En alguno de mis artículos anteriores he comentado la importancia de comprender los 3 atributos del entornos profesional.

Sustituyamos complejos por fortalezas. La sociedad digital también aprecia la diferencia entre prisa y profundidad

No creo que “lento” sea la palabra más adecuada para explicar un atributo positivo cuya fortaleza sea entendida fácil e intuitivamente por una audiencia para la que la prisa es una constante muy presente.

Hay que encontrar palabras que definan mejor esa fortaleza y que acentúen el valor de la observación y la reflexión como así hicieron hace años un conjunto de consultores extraordinarios bajo el nombre de “Consultores Artesanos” cuyo posicionamiento se ha demostrado como acertado entre los que se encuentran especialistas de la talla de Alfonso Alcántara YORIENTO y Dolors Reig.

No es cierto que la gente huya siempre de la extensión. Cuando se busca profundidad no importa la extensión siempre que sea de calidad.
Lo que no se permite es paja y falta de concreción.

Construye marca personal para explicar tu diferencia. Consejos para hacerlo

Una buena marca personal ayuda a concretar y a “educar” a la audiencia en la expectativa sobre su valor profesional.

La marca personal se transmite mediante el mensaje y el networking pero ha de tener una estrategia sólida que se respire en cada uno de los actos que el profesional realiza.

Para la construcción de la marca personal como especialista de comunicación y contenidos REFLEXIVA ha de ser muy constante hasta conseguir crear una imagen nítida en los demás. Desde el punto de estrategia estas serían las pautas a seguir en su caso:

  1. Construye tu portfolio digital para fortalecer tu posicionamiento de marca -Y NO TE SALGAS DE ELLAS-. La audiencia permite la profundidad pero castiga la dispersión.
  2. Mantén un posicionamiento claro sobre tus 2 palabras clave: comunicación y contenidos de calidad
  3. Define la audiencia: publicaciones y contrastadores de contenidos que prioricen la calidad.
  4. Calidad, calidad, calidad. Si te enrollas, haz que cada párrafo sea un verdadero placer para degustar. Evita la paja o dar varias vueltas sin valor sobre lo mismo. – Termina cada relato con una reflexión que explique tu posicionamiento: Storyteller. Algo así como decirle al lector te he contado esta historia en la que has disfrutado porque “soy una gran gestora de contenidos y sé mucho sobre comunicación”
  5. Confía en tu instinto para elegir las temáticas y los relatos. Eres una especialista en contar historias que unen y emocionan a personas.

La adaptación del talento a la transformación digital de las organizaciones conlleva el desarrollo de habilidades pero también el riesgo de caer en la tiranía del sistema.

Como siempre el sentido común y el sentido crítico serán las aliadas del talento y sus anclajes más poderosos para evitar que el profesional caiga sin remisión bajo el yugo de su cara oculta de fortalezas valoradas en el mercado de empleo hoy.

Seguro que puedes impulsar más tu talento y mejorar tu marca personal.
Contáctanos y te ayudaremos.

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