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Encontré un artículo muy interesante publicado por Visual Capitalist que reflexiona sobre la pregunta universal de “¿puede el dinero comprar la felicidad?”. El artículo va acompañado de un gráfico en el que se comparan los ingresos per cápita de cada país con la satisfacción personal que dicen tener sus habitantes. Me resultó muy interesante porque utiliza herramientas objetivas para intentar dar respuesta a esta pregunta y su conclusión no es otra que como dirían los gallegos:

“Depende de a quién le preguntes”

Trasladado a la vida laboral, esto se relaciona con las cinco palancas de motivación de las que siempre hablo y con la enseñanza que nunca me canso de trasladaos: “no por ser más rico o exitoso se es más feliz”.

El artículo: “Charting the Relationship Between Money and Happiness”

El artículo se basa en una gráfica en la que la comparación entre los ingresos medios de los habitantes del país y su felicidad podría sugerir que a priori que las personas más felices viven en las regiones más ricas. Sin embargo, en un análisis más concienzudo puede observarse que esta regla no siempre se cumple y que existen países con habitantes mucho más felices de lo que la tendencia habría predicho y al contrario.

“El dinero SÍ que puede comprarte algo de felicidad pero sólo hasta cierto punto”, anuncia el texto.

Para ilustrar esa conclusión nos propone pensar en dos personajes hipotéticos: Beff Jezos, un multimillonario, y Jill Smith, un trabajador que cobra un salario medio. Nos anima a preguntarnos cuál creemos que será más feliz si sus ahorros se duplicasen.

El texto continúa explicándonos que Beff quizá se alegraría al ver que tiene más dinero en el banco pero que realmente esto no supondría un gran cambio en su vida porque ya es un multimillonario. Por el otro lado, los nuevos ingresos de Jill le permitirían acceder a mejores oportunidades para su familia, liquidar su hipoteca o mejorar el equilibrio entre su vida y su trabajo.

Mientras que el aumento de sus ingresos no significa nada para Beff, a pensar de que es una mayor cantidad de dinero, para Jill se traducen en grandes cambios probablemente se traduzcan en una mayor satisfacción con su vida.

Los datos de la gráfica, extraídos del Banco Mundial y el “World Happiness Report de 2017” podrían sugerir exactamente lo mismo, el dinero se relaciona con la felicidad hasta cierto punto.

“Si nos fijamos en los números, la relación entre dinero y felicidad en los países es fuerte al principio. Después, cuando las necesidades materiales de la Pirámide de Maslow están cubiertas, la relación es difícil de prever. […] Esto significa que cuando la riqueza de un país pasa de 10k a 20k la felicidad aumenta pero cuando nos vamos al doble, de 30k a 60k, se mantienen pero tiende a variar. Ahí es cuando las cosas se ponen interesantes”.

No por ser más rico o exitoso se es más feliz

El artículo se detiene en regiones como América Latina, donde los habitantes dicen ser más felices de lo que la regla habría predicho, y Oriente Medio, en el que ocurre el caso contrario. Destaca el caso de Costa Rica y sus habitantes con niveles de felicidad más altos que en Estados Unidos, Bélgica o Alemania, países mucho más ricos.

Está claro que hay muchísimos factores que afectan a nuestra felicidad y el dinero o el éxito no lo es todo. Traducido al trabajo, como explicaba en mi artículo “Cuidado con lo que deseas… Puede que un día lo consigas”, la búsqueda constante de aumentar nuestras expectativas y esa creencia de que debemos de sentirnos plenos en todo momento o buscar otra cosa puede llevarnos a la frustración.

No siempre nos vamos a sentir realizados profesionalmente pero esto no significa que no hayamos escogido la opción correcta o que la solución sea conseguir más dinero.

Esto también puede llevarse al problema de los adictos al aprendizaje, la obsesión por acumular conocimientos puede acabar llevándonos a rechazar proyectos que no nos permitan seguir desarrollándonos o a sentirnos frustrados; la clave está en saber combinar el aprendizaje con nuestra vida laboral y formarnos en aquello que va a resultarnos útil.

Los consejos de Arancha Ruiz para ser feliz en el trabajo

Una vez que has comprendido que es normal no sentirse pleno en tu trabajo en todo momento, has aprendido a manejar la frustración y comprendido que la solución no está en acumular más, sino en buscar la forma de realizarnos; me gustaría compartir contigo algunos consejos para alcanzar la felicidad en el trabajo

Podemos resumirlos en tres puntos básicos

  • La importancia de la autonomía: valora la capacidad para organizarte de acuerdo a tus necesidades y la capacidad de contar con tiempo libre para dedicarlo a tus intereses.
  • La complejidad creciente es un reto: ¿te siente abrumado por un nuevo proyecto? No te preocupes, es una oportunidad más para aprender y poner a prueba todos los conocimientos que has ido ganando durante tu formación y experiencia.
  • Disfruta de la recompensa: ya sea en forma de salario, estatus o aprendizaje, el resultado que obtendrás lo has ganado por tu trabajo, ¡disfrútalo!

Y tu, ¿te has parado a pensarlo? ¿podrías decir que a partir de un nivel de ingresos tu felicidad dependería de más dinero?

Seguro que puedes impulsar más tu talento y mejorar tu marca personal.
Contáctanos y te ayudaremos.

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