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A menudo, los candidatos me preguntan cómo poder cambiar de función o sector. Cómo salir del encasillamiento en el que una y otra vez les coloca el mercado. 

Los entiendo perfectamente. Es como el actor o la actriz al que nunca le ofrecen el papel chulo y se queda siempre en bailarín o protagonista de comedia romántica que es donde una y otra vez le ven los productores. ¿Os acordáis de John Travolta? ¿De Julia Roberts? 

John Travolta se hizo famoso con películas como Grease o Fiebre de Sábado Noche. El chico duro con coraza y corazón de oro que movía las caderas como nadie. Fueron décadas doradas para él, todo el mundo sabía su nombre e imitaba a sus personajes, que se han convertido en iconos para una gran parte de la población. 

Julia Roberts hizo un debut estelar con Magnolias de Acero y del drama pasó a la comedia romántica, donde su sonrisa espontánea y belleza la hizo convertirse en “La Novia de América”. La chica que todos querrían tener en casa, simpática y guapa. 

Sin embargo, ¿cuál es la mayor aspiración de un actor? ¿Hacer siempre el mismo rol? Probablemente será cómodo, seguro… Y muy aburrido. La mayoría de los actores, como la mayoría de los profesionales, quieren arriesgarse con nuevos papeles. Quieren aumentar el reto, demostrar que pueden. Ellos quieren atreverse. Pero, los que invierten en las películas no tanto. Porque, si se equivocan, el error es muy caro. 

 

¿Cómo cambiar de área cuando estás encasillado?

Recibo cientos de mensajes en Linkedin de personas que quieren aclarar sus dudas como candidatos. Siempre les recomiendo que lean Qué Busca El Headhuntero, si lo prefieren, que hagan el ameno curso para conocer cómo funcionan los headhunter y encontrar trabajo de Cursiva que en tan sólo una hora explica lo más importante. 

Los candidatos se frustran especialmente con la contradicción entre el manido lema de “las habilidades son lo más importante” para luego encontrarse que se quedan fuera si no coinciden en experiencia y conocimiento de la misma función y sección que se demanda para el puesto. 

¿Qué ocurre si el candidato encaja en los valores y muestra su actitud pero en cambio tiene una carrera distinta a la experiencia solicitada aunque similar? ¿Es o no es encajable para un headhunter?

Los headhunters solemos buscar un mínimo conocimiento igual o ASIMILABLE. Si no encaja ni en un supuesto ni en el otro, probablemente NO será seleccionado.

¿Somos malos por ello? No, somos “profesionales”. Porque nuestra obligación es darle a nuestro cliente lo que nos está pidiendo. 

Imagina que un colegio te contrata como headhunter para cubrir una vacante de maestro de lengua. Tenéis 100 candidatos que aspiran al puesto. Uno de ellos es un matemático que nunca ha dado clase. En primera ronda lo descartas y te concentras en los que tienen una base de lengua o experiencia docente. Te siguen quedando 50. Entonces decides buscar a los que tienen de los dos. Te quedan 20. Entonces, indagas más y buscas afinidad con la cultura y habilidades específicas para el tipo de alumno. Te quedan 3 que presentas al colegio para que decidan entre ellos.

Imagina que te ha llamado la atención el matemático y dejas fuera de la terna uno que encaja con todo lo que te ha pedido el colegio para incluirlo a él. ¿Sabes lo que te dirá el cliente? Que no te ha contratado para eso.

Ahora imagínate que eres el matemático y que quieres convertirte en profesor de lengua. ¿Qué opciones tienes? Puedes adquirir los temarios y prepararte. Puedes dar clases particulares para entrenarte. Y puedes volver a presentarte después a la oferta, explicando que, aunque no lo has hecho exactamente antes, tienes un conocimiento y experiencia ASIMILABLE. Y puede conseguir que alguien te deje hacer una prueba. Ganarse su confianza, demostrar que no sólo puedes, sino que quieres. 

 

Para salir del encasillamiento, hay que probar otras casillas

John Travolta probó papeles en comedias que más o menos funcionaron. En todas ellas su personaje tenía un “halo” de chico malo que era bueno en el fondo. Hizo películas de acción, nuevamente de chico duro. Todas títulos menores, éxitos relativos de taquilla, papeles facilones. 

Hasta que llegó Tarantino. Un director que confió en su capacidad para hacer un papel más maduro y también duro, sin dobleces pero sí con mucha complejidad. Era una apuesta arriesgada. ¿Cómo se ganó el aplauso del público, la crítica, los productores y los otros actores? Le hizo bailar. Una escena familiar para todos pero con un punto de vista tan distinto que se convirtió nuevamente en icono. Un éxito para todos.

Julia Roberts probó películas de acción y suspense, siempre partiendo de un papel de chica en apuros, en papeles bien hechos que lograban entretener sin más. Si actuaba en drama eran películas melodramáticas. Siempre de pareja de alguien. Hasta que llegó Erin Brockovich, un papel donde ya no era la acompañante de nadie, sino la protagonista. Un papel con matices, complejo. Gracias a él ganó un Oscar que demostró que podía ser algo más que una cara bonita. 

Atreverse es el primer paso. El segundo es lograr aliados. Y el tercero lograr resultados que puedan contrastarse. Nadie dijo que cambiar de casilla fuera fácil, pero tampoco es imposible. Requiere esfuerzo, persistencia, capacidad de aprendizaje y generación de alianzas. 

Si estás pensando moverte, te recomiendo que antes visualices tus alternativas, asegures cada movimiento…y, después, ¡actúes!

Seguro que puedes impulsar más tu talento y mejorar tu marca personal.
Contáctanos y te ayudaremos.

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