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¿Te consideras creativo? ¿Crees que posees este don? Hace un tiempo leí un artículo muy interesante en inglés de Nancy C. Andreasen en el que se desvelan los secretos del cerebro creativo. Esta investigadora lleva años estudiando de dónde viene lo que se le llama la genialidad y su relación con el coeficiente intelectual, con un añadido más: si también tiene vínculo con algunas enfermedades mentales.

Un alto cociente intelectual no siempre es sinónimo de genio

En 1916, un profesor de la universidad de Stanford llamado Terman desarrolló el primer test de coeficiente intelectual al que bautizó “Stanford Binet Pinet”. Después seleccionó a 1.000 estudiantes que representaban al 1% más listo de la población de California para esas edades según ese baremo para su siguiente estudio que comenzó en 1921. Estos sujetos tenían un coeficiente intelectual superior a 135.

La muestra terminó siendo de 856 chicos y 672 chicas a los que evaluaron en categorías distintas para analizar sus intereses, exámenes médicos y medias de cuántos libros leían y cuántos tenían en su casa. 

Estos alumnos fueron llamados “LOS TERMITAS”, dando lugar a muchos estereotipos y paradojas. Como en general eran físicamente más altos, sanos o atléticos, se asumió que los más listos también eran más atractivos. Y como su principal déficit solía ser la miopía, pues llevar gafas terminó siendo símbolo de inteligencia. También resultaron ser socialmente más maduros y tendían a tener matrimonios felices y ganar altos salarios.

Aparentemente eran más talentosos, pero nunca se pudo demostrar que fueran más creativas. De hecho, muy pocos hicieron contribuciones creativas significativas a la sociedad, ni fueron reconocidos con grandes premios como, por ejemplo, el premio Nobel. El 30 % de los hombres y el 33 % de las mujeres ni siquiera se graduaron en la universidad.

Sus vidas profesionales fueron muy discretas, siendo sorprendente el número de personas que terminaron en ocupaciones de poca responsabilidad o creatividad como clérigo u oficinista. Conforme el estudio fue evolucionando a largo de los años, el término “altas capacidades” fue sustituido por el término “genio” y, aunque mucha gente continúa asociando el coeficiente de inteligencia a la capacidad ser un genio, una de las conclusiones más importantes del estudio de Terman fue que: 

“tener un altísimo coeficiente con intelectual  no equivalía a ser muy creativo o lo que se entiende normalmente por ser genio”.

Otros estudios posteriores han llegado a la misma conclusión, o incluso a: 

Mucha gente creativa es muy lista pero no tiene por qué ser “tan lista” para ser creativa. 

¿Cómo podemos medir la creatividad?

Si un alto coeficiente intelectual no es indicativo del atributo “creativo” entonces,  ¿qué lo puede hacer?

Nancy C. Andreasen precisamente me enseñó en su artículo sobre la línea de investigación que busca “el pensamiento divergente” o la habilidad de responder preguntas con respuestas mucho más creativas o que están fuera del patrón convencional.  Es decir, estudia la habilidad de ofrecer respuestas correctas o aproximadamente correctas a problemas que no tienen una única solución. 

Por ejemplo, a la pregunta de “¿cuántos usos podría tener un ladrillo?”; una persona con pensamiento divergente podría indicar varias respuestas: para construir una pared,  delimitar un jardín, servir como un arma, utilizarlo como sujeta libros etc.

Puesto que el pensamiento divergente es esencial para la creatividad, la creatividad debe ser medida usando tests que midan cuántas ideas se proponen para solucionar un problema. 

Los test tradicionales poseen la debilidad de no tener en cuenta este tipo de pensamiento y por lo tanto, aunque parecen “objetivos”, podrían llevar a asunciones erróneas sobre la potencialidad y/o talento de una persona.

Otra manera de medir la creatividad es lo que se llama EL TEST DEL PATO: es decir, si anda como un pato y te habla como un pato será que debe ser un pato.

Esta manera de medir se realiza seleccionando un grupo de gente creativa como escritores, artistas, músicos y mentores o emprendedores científicos reconocidos por haber logrado algún algún hito, usando por ejemplo las listas de premios principales como, por ejemplo el Nobel o el Pulitzer y analizando qué características tienen sus ganadores. El problema con esta forma de medir la creatividad es que es muy subjetiva y, además, puede dar lugar a muchos tipos de interpretación. 

¿Es la misma creatividad la del arte, la ciencia o el mundo empresarial? ¿Se pueden estudiar juntos o aplicando analogías?

¿Qué tienen en común la gente creativa?

Recordemos que la creatividad se define como la capacidad para producir algo nuevo, original, útil o adaptativo. 

La investigadora del estudio citado descubrió que la gente creativa era mejor reconociendo la relaciones, haciendo asociaciones y conexiones y viendo cosas en una manera original, que los demás no pueden ver. Seleccionó un grupo de gente como George Moore, George Lucas, Jane Smiley entre otros y les hizo un análisis con tomografías cerebrales para visualizar qué partes del cerebro se activaban y cuáles no mientras hacían estas asociaciones. 

¡Y llegó a la conclusión de que la gente creativa está interesada en muchas cosas muy distintas!.

Estos son algunas de las características: 

  1. Tienen intereses muy variados relacionadas con la antropología, historia, sociología, neurociencia, tecnología digital, arquitectura o diseño de interiores.
  2. La mayoría son autodidactas. Les gusta aprender por sí mismos más que haber sido enseñados porque piensan de manera diferente y expresan las ideas de forma diferente a cómo indica el sistema convencional de aprendizaje. 
  3. Habían crecido en un entorno donde el aprendizaje y la educación eran muy valorados.
  4. Eran aventureros y exploradores, asumían riesgos, especialmente en el ámbito de la ciencia donde suele haber más campo para traspasar fronteras.
  5. Aprenden a vivir con la duda y el rechazo,
  6. Son muy persistentes con una visión nítida y convicción del valor de lo que están haciendo, incluso cuando se enfrentan al escepticismo. 
  7. La gente creativa ¡¡¡producen muchas ideas!!!! la generación de mucha cantidad lleva a producir finalmente mejor calidad

Aunque hemos de decir que la presión no es gratuita, muchos sufren físicamente por ella y a veces incluso incurren en depresión y ansiedad. Estas mentes creativas sufren de cambios de humor y desórdenes de ansiedad combinados con momentos de gran alegría y excitación. 

Y tu, ¿te reconoces en alguno de estos indicios? ¿Eres una persona creativa?

 

Seguro que puedes impulsar más tu talento y mejorar tu marca personal.
Contáctanos y te ayudaremos.

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