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Hace unos días, publiqué este post en LinkedIn donde compartía un artículo que habla sobre los retos profesionales a los que se enfrentan las personas introvertidas. A veces, por el único hecho de tener un carácter reservado, puedes llegar a sufrir estigmas en tu trabajo. De un tiempo a esta parte, las personalidades extrovertidas y abiertas han ganado más protagonismo y se encuentran mejor valoradas socialmente. Pero ser extrovertido no lo es todo. De hecho, en según qué posiciones, ser introvertido es una ventaja.

LinkedIn es una plataforma donde se abren debates interesantes. Ya sea a partir de una frase o un artículo, la gente se anima a opinar, y acaba permitiendo que se profundice más en esa idea inicial, con reflexiones muy interesantes como la que os comparto a continuación.

¿Ser introvertido tiene menos ventajas que ser extrovertido? ¿Hace falta competir?

¿Es ser introvertido un problema real a la hora de trabajar?, ¿Puede afectar al empleo? Este artículo de La Razón difiere en algunos aspectos. En él, se muestra lo que muchos ya podíamos llegar a intuir: algunos estudios afirman que el 50% de la población es introvertida. De hecho, grandes líderes como Gandhi, Bill Gates o Mark Zuckerberg han sido o son personas introvertidas. Así que la introversión no debería considerarse como una limitación, sino más bien como un atributo positivo y diferenciador. 

Y es que en culturas occidentales como la nuestra, construidas sobre el concepto de individuo como protagonista, las personas introvertidas son mucho menos admiradas que las extrovertidas. Sin embargo, si viajamos a otros países, todo puede cambiar radicalmente: dentro de las culturas orientales, que son mucho más comunitarias, los miembros discretos del grupo son los mejor valorados.

Por eso es tan importante que los procesos de selección tengan en cuenta qué tipo de perfil están buscando entre sus candidatos, cuáles son las habilidades indispensables para ocupar esa vacante. ¿Realmente necesitamos a alguien que sepa comunicar o nos resultaría más útil un profesional que se limite a ejecutar? ¿En nuestra empresa valoramos más la capacidad de venta o la creatividad? ¿Buscamos un trabajador orientado al cliente o capaz de organizar las tareas? Tenemos que filtrar. Porque no podemos exigirle las mismas funciones a todo el mundo ni obligar a alguien a ser de otra forma. Tenemos que colocar a cada profesional en el lugar adecuado para que su talento brille. Solo así seremos capaces de valorar por igual a extrovertidos e introvertidos.

“Los sistemas de gestión de talento deben identificar el talento de las personas, 

sean o no extrovertidas”

– Arancha Ruiz

Entonces, ¿por qué se estigmatiza tanto a los profesionales introvertidos? Nuestra sociedad suele premiar los perfiles espontáneos, buenos comunicadores y con don de gentes, es decir, extrovertidos. Puede que alguien extrovertido esté más preparado o le resulte más fácil relacionarse con los demás. Puede que un perfil extrovertido se encuentre mucho más orientado a la venta, a hablar con los clientes y convencer de que deben comprar su producto. 

Pero no todo es vender. También es importante saber analizar, organizar o idear proyectos. Dejemos de enfrentar y categorizar los profesionales basándonos en si tiene más ventajas ser extrovertido o ser introvertido. Todos los talentos son igual de válidos e importantes, y debemos valorar mucho a esas personas introvertidas que tienen capacidades que los extrovertidos no tienen. El equilibrio es importante. No se trata de competir, sino de colaborar. De apreciar la diferencia, la de cada profesional que aporta algo único que suma al resto.

¿Quién dice que los líderes no pueden ser introvertidos?

Sigamos desmontando clichés. Otra afirmación muy común y errónea es la siguiente: los líderes deben ser sociables. No tiene por qué. Todo dependerá del objetivo de la empresa. Hay empresas que buscan grandes comunicadores que representan los valores de la marca. Otras empresas solo están interesadas en los resultados y en encontrar un líder que sea capaz de organizar y orientado hacia objetivos. Sea cual sea el rol, el líder que los asuma puede ser perfectamente una persona introvertida.

Además, lo de que los introvertidos no tienen habilidades sociales también es otro estereotipo. Puede que a una persona introvertida le cueste más relacionarse dentro de grandes grupos, pero no le pasará lo mismo en grupos pequeños. Y por otro lado, puede que sea capaz de desarrollar lazos mucho más fuertes que alguien extrovertido. En cualquier caso, si dejamos la socialización a un lado, uno de los rasgos que puede suponer una ventaja para los profesionales introvertidos es que son muy buenos observadores. Y esa habilidad puede resultar beneficiosa para sus compañeros de trabajo, porque podrán ofrecer una opinión mucho más cuidadosa y centrada en los detalles.

Otras habilidades para un líder y que corresponden a perfiles introvertidos son: analizar y procesar la información, profundizar en los detalles necesarios para hacer realidad un proyecto, saber escuchar y tener en cuenta las opiniones de los demás trabajadores, transmitir calma a la hora de tomar decisiones o pensar antes de hablar. Como mencionaba antes, algunos de los grandes líderes de la historia son o han sido personas introvertidas. Así que quizá en el fondo todos deberíamos aprender a ser más introvertidos. O al menos a aplicar sus lecciones a nuestro día a día. En relación con este tema, os comparto una TED Talk de Susana Cain, autora del libro Silencio: el poder de los introvertidos en un mundo que no para de hablar, donde habla sobre el valor del talento y las habilidades de las personas introvertidas. Su reflexión me ha parecido muy acertada y actual, si tenéis oportunidad podéis ir a echarle un vistazo.

La marca personal también ayuda 

Al igual que los introvertidos deberían ser más valorados socialmente, ellos mismos también deben empezar a apreciar su diferencia como una ventaja competitiva y no como un problema que superar. Es muy importante no forzar a nadie a ser lo que no es. Volviendo al post, una seguidora de LinkedIn comentaba que en ocasiones se sentía obligada a interactuar debido a los comentarios de sus compañeros, pero que hablar sobre sus intereses personales no le salía de forma natural. 

¿Se debe ser sociables según los “clichés”, aunque se esté incómodo? ¿Para qué mostrarse abierto si eso no corresponde con tu personalidad? Forzar a alguien a comportarse como un extrovertido puede resultar contraproducente para su autoestima, y por ende, su trabajo. Un buen profesional solo debería mostrarse tal y como es. Ser consciente de cuáles son sus atributos y limitarse a transmitirlos. Su marca personal es única y diferencial, nace de su verdadero yo y debe dirigirse a audiencias que sepan apreciarlo realmente, sin necesidad de fingir. No hay que intentar gustar a todo el mundo. Y desde luego, nunca hay que ser desleal con los principios personales por agradar a personas que no estén dispuestas a conocer y apreciar su verdadera esencia. 

Otra usuaria de la Linkedin comentaba que dentro del sector del marketing abundan los perfiles vendedores, pero que no hay que confundir el verdadero vendedor con el clásico “vendedor de humo”. Muchas veces, ¡hasta los clientes premian profesionales de ese calibre!, afirmaba indignada. 

Quizá aquí el problema radica en la falta de sinceridad. En que a veces preferimos escuchar lo que queremos antes que la verdad. Por eso, tenemos que aprender a diferenciar aquellos profesionales que son vendedores por naturaleza de los que simplemente hacen creer a los demás que lo son. Premiar el buen trabajo y darle visibilidad a la autenticidad. Si tu atributo principal es que eres buen vendedor, lo serás siempre, y eso incluye no engañar a tus clientes. Porque un buen vendedor no engaña, ofrece algo que le facilita y mejora la vida a su cliente. El mal vendedor es aquél que “coloca” algo que el cliente ni quiere ni necesita. 

En mi primer libro El Mapa de Tu Talento, animo a los profesionales a detectar cuáles son sus atributos más destacables porque así podrán construir relaciones en base a sus verdaderas capacidades, y no con pantallas de humo. Tanto si te consideras una persona introvertida como extrovertida, dedícate a potenciar tus habilidades. Muestra tus atributos a los demás con sinceridad. Frente a los “vende humos”, hay que dejar paso a los auténticos, ya sean introvertidos o extrovertidos, comentaba otra usuaria. Porque todo el mundo es diferente y todas las tareas son igual de necesarias.

Todo depende del prisma desde el que se mire  

Pero no sólo es importante tener en cuenta cuál es el rol o el atributo principal que se premia en una empresa u otra, sino ser conscientes de la cultura en la que nos encontramos. 

“El talento de cada persona es valioso y extraordinario, y es necesario insistir hasta encontrar su ubicación óptima. En un contexto equivocado puede ser castigado y despreciado, malograndose para siempre”

– Arancha Ruiz

Las personas introvertidas poseen un gran talento, dentro de ellas existe un gran poder que pocas veces sale a la luz. Pero para los que lo saben ver, su brillo es tan potente como el de una estrella.

Seguro que puedes impulsar más tu talento y mejorar tu marca personal.
Contáctanos y te ayudaremos.

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