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“Una vez tuve un jefe que me ayudó a crecer”

¿Qué gestor de equipos no ha soñado con personalizar a ese buen líder que impulsa a las personas a su cargo?

Este verano, entre baño, excursión, tapeo y siesta, quedó tiempo para estimular el pensamiento como demuestra el interesante debate sobre liderazgo en las organizaciones que surgió a partir de la siguiente frase que compartí en el feed de mi perfil de LinkedIn:

“Una organización que no quiere que seas visible es una organización que teme algo. ¿Qué teme? ¿Que seas buena? ¿Que te conectes con otras personas? ¿Que crezcas? Necesitamos organizaciones valientes que no teman el talento, sino que lo aprecien.”

Algunas organizaciones prefieren que sus trabajadores pasen desapercibidos porque creen que al visibilizar su talento podrían perderlos o se sublevarían. Es lo que se conoce como “Síndrome de la amapola alta”, una cultura organizativa que castiga al que destaca y del que hablé como freno del talento en el capítulo referido a INSEGURIDAD en el libro Ahora o Nunca.

La marca personal promueve la visibilidad del talento, y eso a veces incomoda, especialmente en este tipo de culturas organizacionales donde se temen las cabezas pensantes que alzan su voz con una opinión discordante. La marca personal concede poder a las personas, y les da herramientas para no estar sometidas y controladas por terceros. Se convierte en un escudo protector porque castigar al que es visible pone bajo los focos al castigador y le impide resultar impune.

En este sentido, existen 2 tipos de organizaciones / jefes:

  • La cultura que oculta el talento o que teme su visibilidad porque prefieren personas maleables y controlables. Como una usuaria comentaba: Todos necesitamos reconocimiento y crecimiento profesional, pero desafortunadamente a muchas empresas le asusta que alguien tenga capacidades altas. Como veo en algunos comentarios aquí, muchos creen que le pagan a un empleado para que haga sus labores, sin sobresalir mucho, sin brillar y sin que piense más allá de su propio puesto de trabajo.”
  • La cultura que aprecia el talento diverso e incentiva, o al menos no le castiga por su visibilidad. Como ponía de ejemplo otra usuaria: “Yo he dirigido equipos grandes con gente que en sus áreas de conocimiento eran muchísimo mejores que yo. Que según en qué no es difícil. Y siempre he intentado (y lo sigo haciendo) que tuvieran su sitio, su responsabilidad y su visibilidad. Creo que la labor de un buen director no es  competir con su equipo ni demostrar que sabe más que ellos (vaya cosa ridícula además de imposible), sino ser capaz de que las personas trabajen de la forma más productiva posible, en equipos de todo tipo. Y eso incluye dar autonomía y visibilidad a la gente que sabe, y confianza y responsabilidad a la gente que se la gana.”

Hemos hablado de culturas organizativas, pero a veces castigar o no depende más del gestor que de toda la organización, como bien apuntaba otro usuario: En mi opinión, suelen ser más un problema de ego de algunas personas dentro de la organización. Personas tóxicas que hay que visualizar rápidamente para que no generen pérdidas de talento a la organización. Por ello, yo estoy en contra de la retención del talento y a favor del enamoramiento del talento.” Y terminaba con un consejo: “De esas organizaciones hay que huir. Te pueden generar mucho daño si no tienes una gran autoestima”.

¿Quieres ser un buen líder y que todos te recuerden? 

Para ser un buen líder hay que dejar a un lado el miedo, ser valiente y apostar por el talento. Entender que la visibilidad permite colaborar y ofrecer seguridad y amor a los equipos. Retener capando habilidades sólo sirve para que las personas huyan de aquellos entornos que les aprisionan. Por eso es tan importante que cada profesional en cada equipo y en cada empresa se sienta cómodo y respetado en su sitio y responsabilidad, además de que se le reconozca su trabajo. En definitiva: darles recursos, confianza y también visibilidad.

3 consejos para convertirte en un buen líder que todos recuerden:

  1. Ubica a cada persona en su mejor lugar: Alinea las capacidades de cada persona con el reto que ha de abordar. Eso le permitirá ir asumiendo gradual y crecientemente más responsabilidades y complejidad, sin que caiga en el aburrimiento por estar sobrecualificado ni sumido en la ansiedad por abordar objetivos para los que no está preparado. Como diría el desaparecido y grandísimo Sir Ken Robinson: “Colócalo en su mejor elemento”.
  2. Dale confianza, herramientas y la posibilidad de errar: Todos hablan de la importancia del error, pero pocos jefes lo premian de verdad. Premiar el error es no castigar cuando sucede, sino poner la cara por esa persona del equipo que arriesgó. Es dejar que propongan alternativas y que prueben cosas, que no hacer tonterías, sino innovar con un cálculo previo razonable de riesgos que se consideren asumibles si todo falla. 
  3. No tengas miedo a que tu gente sea mejor que tú en un área, porque el mejor líder no es el que más sabe de algo, sino el que sabe juntar las piezas del todo para que resulten una obra extraordinaria. Y es que como decía otra usuaria: “Si mi equipo brilla, mi trabajo y yo también brillamos.”

El miedo es el peor paralizante. Dejémoslo a un lado y centrémonos en desarrollar el talento propio y el de los equipos. La diferencia dependerá de ti. 

Se habla mucho de los malos jefes, y sin embargo me consta que también hay personas que se esfuerzan por desarrollar a su gente. El mismo buen jefe puede fallar con un miembro del equipo, y el jefe más castrador puede convertirse un día en un buen mentor. 

Porque estos 3 consejos se convierten en circunstancias para ser un buen líder:

  1. El mejor líder está ubicado en una organización, reto y con un equipo en el que puede liderar. 
  2. El mejor líder cuenta con la confianza de su organización, los recursos y el espacio para innovar.
  3. El mejor líder no está capado por una cúpula superior que teme que le destrone si resulta ser mejor. Porque todos los líderes, incluso los que están muy arriba, tienen a su vez un jefe. 

Cuando se alinean todos los astros, el liderazgo se convierte en una fuerza imparable de crecimiento para las personas y las organizaciones, como comentaba desde su perspectiva de jefe otro usuario en aquél debate de Linkedin: Durante casi cuatro años coordiné un equipo de once personas, y entendí rápidamente que hacer brillar a cada una de ellas suponía un efecto multiplicador, una fuerza indescriptible, que cohesionaba más aún al equipo, alcanzando cualquier objetivo que a corto, medio y largo plazo trazábamos. Hasta hoy ha sido la experiencia profesional más enriquecedora. Cada persona es brillante en algo, sólo hay que encender esa luz.”

Un buen líder vence la malsana rivalidad y la envidia. Un buen líder no siente la necesidad de competir ni de demostrar que sabe más que los demás, sino que se alegra por el talento ajeno. Trabaja en favor del equipo, aporta confianza y reconocimiento en cada uno de sus profesionales. Cultiva la humildad. Eso es lo que al final prevalece y ayuda a motivar. 

“Necesitamos líderes valientes que no se sientan amenazados por el talento 

de sus equipos. Líderes agradecidos que ayuden y acompañen.”

Si quieres liderar y ser el jefe que todos recuerdan, no dejes que la inseguridad ni el miedo te venzan. Mira tu situación desde otro punto de vista y sopesa las alternativas: ¿Cómo podría perjudicarte el talento de otro profesional? En todo caso, ese talento hará que tu equipo trabaje mejor y obtenga mejores resultados. 

La marca personal es un activo del talento, la carrera y también de los negocios. Da visibilidad a tu gente, pues les dará confianza y recursos para seguir trascendiendo. Impulsa una sana ambición y competitividad bajo la ética y la sana rivalidad con otros agentes y equipos para alcanzar la excelencia. Recuérdales a todos los objetivos que perseguís y el “para qué” que debe guiar vuestros comportamientos. Y da espacio para disfrutar de los éxitos y consolar durante las caídas. No todo es hacer ni vencer. El espacio para reflexionar y agradecer es lo que humaniza y hace trascendente el día a día. 

Seguro que puedes impulsar más tu talento y mejorar tu marca personal.
Contáctanos y te ayudaremos.

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