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¿Has sentido alguna vez la sensación de que, por mucho que te esfuerzas, el éxito profesional que estás buscando se te escapa de las manos?

Te sorprenderá saber que a lo mejor lo tienes más cerca de lo que crees. O que incluso ya lo has alcanzado, y que en lugar de estar disfrutándolo, estás desequilibrado por no percibirlo.

El Mito de Sísifo. El filósofo francés Albert Camus esbozó el mito de Sísifo, quien desafió a los dioses, y como castigo, le asignaron la tarea de cargar una roca hasta lo más alto de una montaña. Pero el problema está en que desde esa montaña, la roca cae una y otra vez, de manera que Sísifo debe regresar a la parte baja de la montaña para volver a cargar la roca hasta lo más alto, y así para toda la eternidad.

Camus ve en Sísifo al héroe absurdo que vive su vida al máximo, odia la muerte y es condenado a una tarea inútil, convertida en una metáfora de la vida moderna y el trabajo fútil en fábricas y oficinas. El autor francés afirmó: “El obrero actual trabaja durante todos los días de su vida en las mismas tareas, y ese destino no es menos absurdo. Pero no es trágico, sino en los raros momentos en que se hace consciente.”

Yo soy mucho más optimista que Camus, aunque siempre manteniendo una visión realista. Es verdad que en muchos casos no podemos elegir la vida que nos ha tocado vivir, pero algo que sí podemos hacer es elegir cómo la afrontamos. A mí me gusta más la expresión: “Señor, dame valor para cambiar lo que debo cambiar, dame paciencia para aceptar lo que no puedo cambiar, y sabiduría para distinguir cuando estoy ante una u otra.”

Encuentra el equilibrio hacia el éxito profesional

¿Quiénes son los dioses en tu historia? ¿Quién decide tu castigo? ¿Quién ha dicho que afrontar retos en la vida es un castigo?

Os invito a reflexionar, a ver más allá de las ideas impuestas. Y os doy 5 claves que pueden aportar una nueva perspectiva para encontrar el equilibrio, y con ello el éxito profesional.

1) Disfruta del camino

Observa tu situación desde distintos ángulos. Si te cuesta, pide ayuda a tus contactos más cercanos y adquiere una visión más amplia de tu situación. ¿Creen ellos que estás en el sitio adecuado? ¿Lo crees tú? Acepta las críticas y opiniones distintas que puedan ayudarte a descubrirlo.

Una vez has averiguado dónde estás, pregúntate si tu puesto o tareas asignadas están en equilibrio con tus capacidades. ¿Cuentas con las herramientas y recursos necesarios para trabajar? ¿Los retos que te plantean están alineados con tu talento o sientes que te sobrepasan? Analiza el entorno y asegúrate de estar en un sitio donde tus capacidades y recursos no se vean superados por la ansiedad. 

En caso de no contar con las herramientas necesarias, pídelas. Y si no te las pueden dar o te das cuenta de que no son adecuadas para ti, cuestiónate si realmente quieres seguir allí. El trabajo no tiene por qué ser un sacrificio mortal. Si te sientes sobrepasado, a lo mejor has de cambiar a una ubicación donde tus capacidades cuenten con los recursos para crecer más, o donde poseas la confianza para ganar seguridad. 

Encuentra tu tribu, el sitio que te proporcione los recursos, la confianza, el reconocimiento y la motivación que necesita tu talento para crecer y colaborar.

2) Cree en ti

Para combatir la inseguridad, cultiva tu autoconfianza. Hasta en los momentos más difíciles, debes aprender a valorarte, a mantener la determinación y convicción en tu talento y tus capacidades. Interpreta objetivamente el fracaso y lucha por lo que veas claro. Cree en ti y apréciate, porque si no lo haces tú, será más difícil que los demás lo hagan.

Te recomiendo que hagas un DAFO personal, así aprenderás a analizar tu talento y ponerlo en perspectiva. A centrarte no sólo en tus debilidades y amenazas, sino sobre todo en tus fortalezas y oportunidades. Haz las paces con la imperfección, porque es más: ¡Todos la padecemos! No te quedes con lo malo, aprecia las cosas en su globalidad y ródeate de aliados buenos que te ayuden y te valoren. También que te reten y te ayuden a llegar más allá, que no dejen que caigas en la autocomplacencia. Sus opiniones pueden ayudarte mucho, así que escucha las críticas que te sirvan para crecer. Si crees que todavía puedes mejorar en algo, aprende lo que necesites. 

Tampoco te olvides de invertir en tu marca personal, porque será ella la que te dará visibilidad y te aportará fuerza en tus peores momentos. Persiste, no te rindas. Afronta el fracaso como parte del viaje, tómalo como un recurso para aprender y volverte un profesional más fuerte, seguro y con mejor perspectiva.

3) Pon foco

Lucha contra la dispersión, céntrate en lo importante. Tienes que mantener la visión sobre tus prioridades. ¿Qué es más importante ahora mismo para ti? ¿Y en tu trabajo? Si lo necesitas, haz una lista de las tareas más urgentes e importantes a realizar. No te sientas ridículo por ponerlo sobre el papel; escribirlo te ayudará a no desviarte de esa pauta.

Después de valorar qué es lo esencial y antes de asumir nada, averigua el alcance de los compromisos que te has marcado. ¿Crees que puedes conseguirlo o necesitas algo más? Prioriza e ignora las tareas que no puedes realizar en este momento. Hasta que no obtengas los recursos necesarios, céntrate en lo demás. 

Recuerda que también debes aprender a delegar funciones y a decir que no. Era muy conveniente que Sísifo no retara la condena eterna, porque el narrador encontraba una excusa para explicar el sometimiento a la autoridad. Pero, ¿es esa la moraleja que buscamos? ¿O fomentar el espíritu crítico y emprendedor? Si yo ahora fuera la autora de esa fábula, explicaría que Sísifo encontró la manera de romper el hechizo y que se negó a seguir invirtiendo tiempo en una tarea que no le aportaba. Aunque cueste, valora la urgencia que tiene en ese momento. No lo olvides: es tan importante lo que aceptas como lo que rechazas, porque eso te permite poner foco. No hay que sentirse inseguro o mal por no poder llegar a todo; sé realista y haz respetar tus decisiones.

4) Cuida a tus aliados

Para combatir la desconexión, fortalece tu networking. Conseguir aliados y mantener los que ya tienes es muy importante, ya que esa red de apoyo te ayudará a mantener tu estatus. Tu marca personal también se crea a través de tus contactos. ¿Conoces la expresión: “Dime con quién te juntas y te diré quién eres”?  Es exactamente eso.

Colabora con otros profesionales, así conseguirás que te conozcan, te valoren y te tengan en cuenta para oportunidades futuras. Eso sí, al igual que con el truco número tres de arriba, no olvides centrarte en las personas que sean más importantes dentro de tu red. Haz una lista de tus aliados esenciales, selecciona tus contactos en aquellos que más te ayuden a alcanzar tus objetivos propios y comunes.

Relacionarse con tu entorno te sirve para adquirir perspectiva y conocer a tus aliados y competidores más próximos. Plantéate cada oportunidad de ver a alguien como única para tejer redes de colaboración. ¡Quién sabe si en un futuro próximo podéis trabajar juntos!

5) Pide

Aprende a pedir. Analiza tus capacidades y recursos, y si no los tienes y pueden dártelos, pídelos. No postergues las decisiones o los momentos de comunicarte por miedo a hacerlo; actúa y aprovecha la oportunidad cuando llega.

Analiza la situación, cuestiona y sopesa antes de tomar una decisión. Si se te presenta la ocasión de cambiar algo y crees que a la larga será lo mejor para ti y tu talento, no lo dudes: es el momento. Actúa con determinación y constancia, provoca puntos de inflexión y sitúate en el camino que conduce a tus sueños y metas profesionales. 

Recuerda pedir con asertividad. Sé directo con lo que necesitas y no tienes. ¡El más sabio es el que sabe reconocer que no lo tiene todo! Apóyate en aliados leales, pero también retadores, y confía en tus capacidades. Usa la marca personal para hacerte escuchar. No te escondas, la visibilidad es muy importante.

No lo olvides: toma perspectiva de tu situación, cree en tu talento, pon foco en lo importante, rodéate de aliados fuertes y pide las herramientas que necesites. Estos trucos evitarán que caigas en los frenos de los que hablábamos, y te permitirán aprovechar mejor las oportunidades. ¿Y tú qué opinas? ¿Qué crees que habría hecho Sísifo si los dioses le hubieran dado la oportunidad de elegir? Yo pienso que Sísifo no se hubiera conformado con la montaña y la roca. Que en cuanto pudiera, habría escapado para ver mundo y descubrir lo que es el éxito. Sé como Sísifo hubiera querido ser. No tengas miedo y disfruta del camino para llegar a tu propio éxito profesional. 

Seguro que puedes impulsar más tu talento y mejorar tu marca personal.
Contáctanos y te ayudaremos.

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