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¿Está entre tus objetivos profesionales ser líder de tu departamento o empresa? ¿Consideras que un buen liderazgo inspiracional es necesario para los equipos pero sientes que necesitas herramientas para conseguirlo? Para que el cambio se produzca no vale sólo con desearlo: hay que provocarlo. Para convertirte en un buen líder hay que hacer algo más que organizar el equipo y escucharlo. 

7 palancas para convertirte en un buen líder

Muchos de los clientes que acuden a mí a hacer un plan de marca personal buscan mejorar sus competencias para el liderazgo. De alguna manera sienten que aún habiendo cumplido muchos de los requisitos de la hipotética lista de “cómo ser un buen líder en 10 pasos”, todavía hay algo que no acaba de fluir del todo o bien no ven los resultados. Sienten una especie de freno y creen que la marca personal les ayudará a liberarlo. Y tienen mucha razón. 

En las sesiones descubrimos el por qué de esa falta de (o sensación de falta de) liderazgo. Pero no nos quedamos ahí: saber por qué no funciona algo no es suficiente para hacerlo funcionar. Lo que hacemos es activar 7 palancas que, solas o combinadas, impulsan el talento, en este caso la cualidad del liderazgo, y que permiten a esos profesionales ubicarse mejor en su rol. 

¿Quieres conocer cuáles son?

1. Perspectiva:

A menudo las personas confunden liderazgo y poder. Sin embargo, estos dos conceptos no necesariamente van unidos. Una persona puede tener poco “poder” en una organización, entendido como autoridad formal, y sin embargo ser un gran líder gracias a su influencia y el respeto que genera. 

También se suele confundir ambición con egoísmo. La ambición sana busca la mejora de la competitividad y puede estar complementada con una gran generosidad, sobre todo cuando está alimentada por un propósito trascendente de contribución social. En cambio, el egoísmo no tiene por qué estar presente en la ambición. Se puede pensar en uno mismo y no querer moverse del sitio. 

Identifica en qué área puedes liderar e inspirar a los demás. Desvincula el concepto de liderazgo al de poder y asócialo indisolublemente al de generosidad.

2. Ponderación:

Es incorrecta la idea de que todos debemos aspirar a la misma meta. Además la carrera ya no es una escalera (en los entornos americanos se refieren a menudo a ella como “ladder”). Ahora los profesionales han dejado de ir en trenes a toda velocidad por vías preconcebidas para convertirse en senderistas. Eligen sus caminos y también sus metas. 

En el pasado se podría considerar que el “liderazgo”, entendido como el máximo ascenso, era llegar a lo alto de la escalera. Y quizás de ahí la obsesión: “Yo también quiero ser líder”, enunciado como el deseo de un actor que aspira a recibir uno o varios Oscar. Sin embargo, puede ser un objetivo equivocado por muchos motivos. Primero porque conlleva una alta responsabilidad que no todo el mundo está dispuesto a soportar con todas sus consecuencias, y segundo porque algunos de los atributos del liderazgo todavía siguen siendo algo “casposos”, influenciados por imágenes de jefas o jefes que se parecen más al papel representado por Meryl Streep en “El Diablo viste de Prada” que a Teresa de Calcuta. 

Ponderar es fundamental. Es tener muy presente el “Para Qué”, tu propósito de trascendencia. Párate un momento y reflexiona: ¿Por qué haces lo que haces? ¿Cuál es tu propósito profesional? ¿A qué te dedicarías si no tuvieras un objetivo, motivación o modelo para tu talento? ¿Crees que seguirías el mismo camino que has elegido sin esa inspiración? ¿Crees que es esa la recompensa que vas a recibir a tu esfuerzo? Para aplicar esta palanca de ponderación puede que nuevamente tengas que volver a revisar el punto 1.

3. Capacidad:

Piensa en si tienes los recursos y capacidades para desarrollarte como líder. Recuerda que al ocupar el rol de líder, te estás implicando en las siguientes responsabilidades:

  • Convertirte en imagen y portavoz del grupo al que representas
  • Inspirar con tu actividad y ser referente para otros profesionales
  • Ubicar el talento de tus equipos en el mejor entorno para desarrollarse
  • Convertir los profesionales de alto potencial en alto rendimiento
  • Ayudar y acompañar al resto de miembros del grupo en su carrera y crecimiento
  • Proporcionar confianza, amor, motivación y herramientas para el talento
  • Generar un impacto positivo y liderar a sus equipos hacia el cambio

4. Aliados:

El líder requiere una comunidad de personas que le sigan. No tienen que ser muchos, dos ya hacen un grupo. Sin embargo, no son los únicos aliados que se necesitan. Hay otros agentes que pueden ayudarte no sólo como colaboradores, sino también como modelos inspiracionales. Os sorprenderá saber que la mejor identidad y la autenticidad a menudo se construyen sólidamente cuando tienen modelos en los que fijarse. El proceso es continuo, si consigues convertirte en un líder inspirador, serás a tu vez un role model para tu equipo y otros colaboradores. 

5. Auto-confianza:

El líder también tiene miedo y se siente vulnerable en algunas ocasiones. De hecho, sin estas dos características sería inhumano. Liderar desde la humildad es lo más recomendable, manteniendo la autoconfianza en los momentos bajos y no dejando que se te suba mucho el éxito a la cabeza en los momentos altos. 

6. Marca Personal:

Aunque no lo busques ni lo creas, estás siendo observado por el grupo al que representas, por las personas que comparten tus intereses y también por aquellos que por algún motivo te detestan. Los únicos que no te miran son los que te ignoran y para los cuales tu reputación es neutra. Tu manera de comunicarte y de relacionarte (mensaje y networking) influye no sólo en tu actividad, sino en tu capacidad para liderar. Sin marca personal es muy difícil inspirar a los demás haciéndoles que confíen en ti, generar un respeto y ganar el tiempo que necesitas para que los resultados lleguen. 

La marca personal, como la auto-confianza, es lo que te protege en los momentos bajos y te da recursos en los momentos en los que el liderazgo requiere la velocidad de un cohete.

7. Acción:

Liderar es actuar. Inspirar para alcanzar un propósito de trascendencia. Colaborar. No quieras ser líder para creerte superior a los demás ni lo busques como un medio para alcanzar el reconocimiento por tus esfuerzos. El liderazgo no es una medalla que te dan. El liderazgo no te lo dan, se gana. 

No todo el mundo puede – ni quiere- ser líder. También es cierto que no todos los líderes lo hacen con buenos objetivos. Desde mi punto de vista, los mejores líderes de este momento son aquellos que además de estar dispuestos a escuchar y ayudar a sus equipos, impulsan su talento. 

“El líder más valioso del siglo XXI es el que ayuda a cada miembro de su equipo a impulsar su talento.”

Si quieres seguir aprendiendo cuáles son los frenos y palancas profesionales más comunes, échale un vistazo a mi último libro “Ahora o Nunca” 😉

Inspira a tu equipo…¡y también a tus seguidores!

Para inspirar con tu liderazgo, debes transmitir un mensaje que te identifique. Alinéate con tus valores, tu propósito de trascendencia y tu diferencia, y crea contenido en redes sociales que hable sobre estos temas. O si prefieres crear una marca personal offline, no pierdas la oportunidad de conectar con otros líderes, profesionales o contactos a quienes puedas interesar o con quien colaborar. Pregúntate qué es aquello que quieres provocar en el otro, cuál será tu tarjeta de visita, cómo quieres que te perciban y hablen de ti. Sólo así te convertirás en un líder reconocible.

4 consejos para ser un líder inspirador

Si te interesa convertirte en un buen líder, en un role model para tu equipo y colaboradores, te dejo con algunas ideas más en este post y otras de un artículo anterior: “3 consejos y circunstancias para ser un buen líder”.

Estos son mis 4 consejos para inspirar con tu liderazgo:

  1. Posiciónate y toma decisiones positivas para tu equipo. Si antes fuiste middle manager o técnico, recordarás las responsabilidades de la persona que estaba a tu cargo. Como líder, tienes que hacer política, mirar por el bien común y tomar decisiones relevantes. Infórmate y escucha las necesidades de todos los miembros, así podrás decidir con responsabilidad, empatía y conocimiento de causa.
  2. Motiva, confía y valora. Muchos profesionales no se sienten cómodos en el trabajo porque sus jefes no les motivan lo suficiente, no les dan la confianza que necesitan o el reconocimiento que su talento merece. Conviértete en el líder que te gustaría tener, trata a los demás como se merecen y valora el trabajo bien hecho. Solo así podrás inspirar a otros a hacer lo mismo. 
  3. Escucha y conecta. El trabajo bien hecho y los resultados obtenidos son importantes, pero no lo son todo. Dedica un tiempo a conversar con los demás para conocerlos mejor a nivel personal, preguntarles cómo están y anímales a que compartan contigo sus dudas, problemas o necesidades. Priorizar las relaciones interpersonales no sólo te ayudará a crear un buen ambiente de trabajo, sino a mostrarte como un líder más humano. Especialmente ahora, con confinamientos y teletrabajo. hay que dedicar más tiempo que nunca a dar calor humano. 
  4. Conviértete en palanca del cambio. Si algo no te parece bien, no te quedes paralizado en la queja ni esperes a que otros lo cambien por ti. Intenta hacerlo de otra forma, actúa para influir en tu entorno en la medida de lo posible. Puede que el cambio no se vea a simple vista, pero lo trascendental no tiene por qué ser gigante. Con inspirar o provocar la reflexión en alguien, ya habrás ganado como líder.

El mundo es imperfecto, y precisamente por eso debemos preguntarnos: “¿Qué puedo hacer yo para cambiarlo?”. Conviértete en ese líder que querrías para ti escuchando a tu equipo, aportando confianza sobre sus habilidades, motivando a seguir creciendo y valorando el talento de tu entorno. Porque el cambio siempre empieza por uno mismo.

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