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El talento es algo muy difícil de definir o de acotar en una sola palabra. Sin embargo, la gente suele cuestionarse su significado. «¿Qué es el talento?». Esta es una pregunta que me hacen tan a menudo que la semana pasada decidí grabar la respuesta en este vídeo:

¿Cómo descubrir mi talento?

A menudo necesitamos describir las cosas con ayuda de conceptos y palabras, basados en la creencia de que al definir algo, podemos no sólo entenderlo mejor, sino también replicarlo. 

El talento es algo muy difícil de definir, es abstracto y cambia según las personas, el momento y el lugar.

El talento NO es:

  • Algo que se pueda tocar 
  • Algo que sólo posean algunas personas
  • Algo que pueda crecer sin cuidados
  • Algo que sea idéntico para todas las personas
  • Algo que se obtenga simplemente aplicando una receta universal

El talento SÍ es:

  • Algo que se puede sentir
  • Algo que todas las personas poseen 
  • Algo que crece cuando es cuidado y potenciado con recursos y confianza
  • Algo que hace a una persona única y diferente del resto
  • Algo que surge de la adaptación y colaboración de una persona a su contexto

No hay una receta fija para el talento, y sin embargo, ya que todo el mundo tiene un talento, se puede alimentar, desarrollar y educar, proporcionándole las herramientas necesarias y más adecuadas según el caso para sacarle el máximo provecho.

talento

Conecta tu talento a tu momento

El contexto donde se ubica el talento es crítico. Una persona puede tener un gran talento y sin embargo, al estar en un lugar donde no es apreciado ni cuenta con los recursos para desarrollarlo, puede parecer que carece de él. 

El talento no sólo se entrena, también se adapta. Es la capacidad o habilidad adaptada al tiempo y las circunstancias en las que se vive. 

Os pondré un ejemplo. Imaginaos que una persona con un gran talento como escriba viaja del Antiguo Egipto a la actualidad. Hace años, esa persona, con su tablilla de arcilla y su capacidad para el dibujo sintético ha aterrizado en plena Transformación Digital. Han cambiado las circunstancias y aunque sus habilidades siguen permaneciendo intactas, no podría desarrollarlas. El talento de esa persona no ha desaparecido, sino que ha de ser adaptado a un nuevo momento en lo que ahora es conocido como un Re-Skilling o reciclaje profesional, que significa formar para adaptar las habilidades de esa persona a un nuevo puesto o profesión. Si quieres conocer cuáles son las 10 habilidades más demandadas en el futuro, te animo a leer este artículo de Capital Humano. Volviendo al ejemplo, haciendo un Re-Skilling el escriba adquirirá las herramientas digitales de su nuevo contexto y podrá evolucionar a posiciones como las de periodista o copywriter. 

Te lanzo una pregunta para tu reflexión: ¿A veces te sientes como ese escriba? ¿Necesitarías ese Re-Skilling y evolucionar a nuevos puestos?

Una persona tiene muchos talentos, y a veces se hace difícil elegir o apostar por uno. Una de las soluciones que ofrezco a menudo en los planes para impulsar tu carrera que hago es conectar lo que se sabe (o se cree que se puede llegar a hacer) con un propósito de trascendencia. De esto ya hemos hablado varias ocasiones en el blog, por ejemplo en este antiguo post en el que mencionamos la importancia de conectar una carrera o vocación con uno de los 17 Retos de Desarrollo Sostenible de la ONU

Si vinculamos las habilidades que nos hacen únicos con un objetivo inmediato, que es necesario, y con unos medios accesibles, estaremos aplicando lo que los psicólogos llaman inteligencia práctica: hacer lo que se puede con los recursos que se tienen en el momento en que se vive

El talento es algo que nos hace únicos. Actúa. Aprende a valorar tu talento y el de los demás. Utiliza o pide los recursos, capacidades, experiencia y conocimientos que tienes o necesitas. Adquirirlos te ayudará a resolver los problemas de tu momento y a proyectarte en un futuro.

Recuerda: El talento nace de lo que se sabe y se quiere hacer, pero también de lo que se necesita. 

Consejos para hacer brillar el talento

  1. Descubre en qué eres bueno. Prueba a desarrollar esas actividades profesionales donde te sientes más cómodo o que te gustan más. Recuerda que no hay prisa y que para encontrar lo tuyo tendrás que caminar por muchos senderos. La experiencia siempre te trae aprendizajes.
  2. Confía en tus habilidades y promueve tus atributos. Una vez descubierto tu talento, empieza a cultivar la auto-confianza y seguridad en aquello que se te da bien y sabes hacer. Piensa que destacas por tu diferencia, así que céntrate en aquello que te define como profesional y te distingue del resto. Haz visible tu talento enfrente de los demás.
  3. Busca colaborar con los demás, así fortalecerás tu talento y ayudarás a otros profesionales a impulsarse. Recuerda que la trascendencia siempre nace de la colaboración y de marcarse objetivos conjuntos para llegar a un propósito común.
  4. Investiga para encontrar el mejor entorno para desarrollar tu talento. Infórmate de las oportunidades que existen a tu alrededor, de las empresas y los posibles colaboradores con los que podrías trabajar. Piensa en que debes sentirte cómodo y valorado, además de en un sitio que te dé los retos y recursos que necesitas para seguir creciendo.

Ubica tu talento en su mejor lugar

A la pregunta de “¿En qué soy bueno?”, hay que sumar siempre la de “¿Dónde?”. Junto al autoconocimiento, es necesario el análisis del contexto y la búsqueda del mejor encaje. Existen muchos recursos para hacerlo, para dibujar ese Mapa del Talento”, y profesionales que acompañan en esa búsqueda como son los orientadores profesionales, orientadores vocacionales y career coach, cuya labor nunca debería ser despreciada. 

También, por supuesto, junto a la propia persona y el mentor, existe un agente de gran influencia: el/la jefe/a o superior/a. Efectivamente, el líder es una figura fundamental para dotar a cada persona del entorno más óptimo en el que se pueda desarrollar, con recursos reales y proporcionales al reto. Además, ha de proporcionarle la confianza para que esa persona, ese talento, puedan seguir creyendo en sus capacidades al exponerse a los retos, felicitando cuando aciertan y dando ánimo cuando erran. 

El talento ha de ubicarse en espacios donde obtenga los recursos, la confianza, el amor y la motivación que necesita para crecer.

Todo el mundo tiene un talento. El valor del talento va más allá de la mera posesión. Se encuentra intrínsecamente conectado a la acción. Sólo poniéndolo en marcha, podremos descubrirlo en muchos casos, y lo más importante: COMPARTIRLO. 

Porque el talento es aquella capacidad de hacer algo de una forma única y distintiva que aporta un valor de contribución positiva a la sociedad, el entorno y el tiempo en el que esa persona se ubica.

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