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Seguro que muchos conocéis el famoso estribillo de «We are The Champions», del grupo de rock The Queen. Esta canción habla de que todos somos campeones. Y es que lanzada en 1977, se ha convertido en un himno internacional utilizado para celebrar todo tipo de victorias (en su mayoría deportivas).

¿Os habéis fijado en esa parte de la canción en que Freddy Mercury repite?:

«We are the champions, my friends. And we’ll keep on fighting till the end.
We are the champions. We are the champions.»

No es de extrañar que muchos equipos de fútbol utilicen esta canción como himno para su victoria. Porque si os fijáis, el estribillo habla de una victoria compartida. De cómo cuando un jugador marca, todo el equipo celebra ese gol. Hoy os quiero hablar precisamente de esa victoria compartida del talento.

Porque cuando un talento brilla, todos a su alrededor también se convierten en estrellas. Porque cuando uno es campeón, lo somos todos. Aquí os traigo la historia de Miriam:

La historia de Miriam

Cuando conocí a Miriam, diría que la palabra que mejor la describía era encantadora. De talla menuda, amplia sonrisa y discreta indumentaria, transmitía sensaciones agradables cuando hablabas con ella. Miriam acudió hace años a mi primer proyecto de formación sobre marca personal: «Véndete mejor». Ya entonces, a pesar de su carácter tímido, descubrí en Miriam dos grandes cualidades como profesional: una curiosidad incansable por aprender y una fuerte determinación por convertirse en líder. No quiero adelantaros nada, pero ambas características serían clave para el futuro éxito profesional que le auguraba.

Como os contaba, la conocí en una formación corta, ya que se trataba de un taller de pocas horas. El caso es que, lejos de perder el contacto, Miriam se quedó con ganas de más y contactó conmigo para contratar un Plan de Marca Personal personalizado. Y la verdad es que se lo agradezco, porque esa oportunidad me permitió conocer mejor su historia:

«Miriam era la hermana más pequeña de una empresa familiar que trabajaba en el ámbito industrial. Uno de sus hermanos ostentaba el cargo de Director General, y los demás también eran directivos en otras áreas. Así que cuando Miriam empezó en la empresa, entró ocupando una posición muy baja, prácticamente como becaria, todo con el objetivo de aprender el negocio desde abajo e ir subiendo.

El problema es que lo que hizo subir a sus hermanos, a Miriam nunca le sirvió porque las posiciones altas ya estaban ocupadas por ellos. Miriam sentía una gran frustración en este sentido, porque tenía grandes aspiraciones y capacidades. Sin embargo, al final acabó consiguiendo un cargo en el Área de Marketing y Comunicación, debido a su clara orientación hacia los clientes y su talento como embajadora de comunicación.

Aún así, el talento de Miriam todavía no conseguía despegar del todo, ya que al ser la pequeña le costaba mucho hacerse escuchar por el resto de sus hermanos. No la tomaban en serio, pero aquello no la detuvo, sino que alimentó su determinación.»

Miriam admiraba el mundo empresarial y aspiraba con ocupar un rol relevante en un futuro, así que siguió al pie de la letra las directrices que le marqué durante la realización del Plan. Miriam se posicionó en términos de innovación, empresa industrial, clientes y colaboración. En la empresa, siguió luchando con presupuestos escasos y peleó para defender cada acción que emprendía. Eso le permitió construir una fuerte red de colaboradores expertos y consultores innovadores externos e internos a lo largo de los años.

Un día, años después de la realización de su Plan, vino a verme de nuevo. A pesar de sus éxitos, me confesó que no sentía que estuviera avanzando, todo debido a las dificultades de la industria y a que todavía le costaba hacerse escuchar (recordemos que su empresa era industrial y estable dentro del sector).

En ese momento, identifiqué que ella necesitaba trabajar más su discurso para hacerlo más claro y concreto. A Miriam le pareció una decisión acertada, ya que precisamente buscaba una estructura eficiente de comunicación. Así es como nos dimos cuenta de que, por una parte, tenía que enfatizar su rol, y por otra, clarificar lo que necesitaba en cada acción que emprendía en su empresa. Siempre con unos argumentos muy nítidos sobre los pros y contras de abordar o obviar estas acciones. Miriam quedó muy contenta con el resultado de la reflexión porque consiguió renovar sus fuerzas para intervenir con su talento en su entorno, a pesar de ser consciente de las dificultades que tenía por delante. Me despedí de Miriam y seguí el avance de su acción gracias a sus acertados post de Linkedin, siempre sobre innovación en comunicación y marketing para empresas industriales que operaban en un entorno B2B. Siempre con visión de equipo y cliente. Siempre con optimismo y espíritu de aprendizaje.

¿Cuál es el desenlace de la historia de Miriam?

Hace poco recibí un mensaje en WhatsApp de Miriam en el que me contaba lo siguiente:

«Hola Arancha, ¿cómo estás?

Tengo que darte una gran noticia, y todo gracias a tu gran ayuda y labor. Cuando puedas, dime cuando te va bien que te llame.

La empresa fue a liquidación y se la ha quedado un fondo de inversión. Los miembros familiares hemos dejado de trabajar allí. Pero ¡he encontrado trabajo en X empresa como Managing Director!

Estoy feliz. Cuando puedas te cuento, un abrazo»

Quedamos en hablar en los días siguientes. Aquella noche, cuando me fui a correr para airearme un poco, en una de las listas que suelo escuchar Spotify me puso «We Are the Champions». En el frío de la noche, comencé a correr más rápido. Y cantando el estribillo a todo pulmón en las solitarias rutas en las que me encontraba, la imagen de Miriam. me vino. Porque aquella era SU CANCIÓN, la que celebraba su victoria.

«We are The Champions, my friends. And we’ll keep on fighting till the end.».

Miriam no se rindió jamás, durante años siguió luchando por crecer su talento, construir un equipo ganador y triunfar.

Esta es la reflexión de Miriam tras comunicarle que escribiría sobre su historia:

«Quien trabaja en una empresa familiar sabe que cuando las cosas van bien no hay problema, pero cuando se viven momentos arduos hay que dar lo mejor de sí. Por que seas accionista o trabajes en ella no te pertenece, pero sí has de dejar el mejor legado.

Trabajar en una empresa familiar ha sido mi mejor pozo de aprendizaje. Nada es porque sí. Agradezco de todo corazón a todas las personas que me han ayudado a dar la mejor versión sin ánimo de dar papel protagonista al orgullo y posible prepotencia. Estamos de paso y siempre hay que tener buena actitud y humildad. 

Las empresas existen gracias a las personas que la envuelven. Desde aquí te doy las gracias Arancha por confiar en mí. Eres el mejor regalo. Y espero que muchas personas puedan contactar y confiar en ti.»

Triunfar individual y también colectivamente. Sin duda el apoyo de los colaboradores con los que se ha rodeado, las personas a las que ella también ha ayudado le han hecho estar donde está. Miriam y su talento se apoyaron en una herramienta como la Marca Personal. Y estoy segura de que en su nueva aventura, Miriam seguirá explorando, colaborando, poniendo foco en el cliente y creando equipo. Muchas felicidades desde aquí, Miriam. Has ganado y hemos ganado contigo.

Ahora os recomiendo poner la canción a todo volumen y disfrutar de su letra. Porque la persistencia y el trabajo duro siempre van de la mano, y son lo que nos convierten A TODOS UNIDOS, en campeones.

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