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Desde que Marta Ortega, la hija de Amancio Ortega, fue nombrada la presidenta no ejecutiva de Inditex, la bajada de las acciones de la compañía entre un 5% y un 6% no deja de llenar titulares. Pero lo cierto es que a la joven Ortega le debería dar absolutamente igual todo esto, y os voy a contar el porqué.

Que la bolsa reaccione de esa forma ante un nuevo nombramiento es algo muy normal: los cambios, en general y partiendo de la base de algo que funciona bien, asustan a los inversores. Es lo mismo que pasó con la salida del cofundador de Twitter de la empresa, la acciones bajaron porque había dudas sobre si la compañía seguiría manteniendo la esencia e innovación con un nuevo líder. Y es que cuando se nombra alguien, la confianza sobre esa persona hace que la expectativa sobre lo que será capaz de hacer influya en la reacción de los mercados.

A la sombra de un líder

Marta Ortega es hija de Amancio Ortega. Ha nacido y crecido a la sombra de un gran líder que entiendo que le habrá transmitido en su casa muchos de sus valores y de sus visiones, como muchos padres hacen con sus hijos. Si además a ello le sumamos la formación y la ambición, esto la legitima para ser capaz de dirigir su compañía igual de bien o más que a otra persona cualquiera.

De hecho, cuando Amancio nombró a Pablo Isla, el hasta ahora presidente de Inditex antes que le relevara Marta, las acciones de la empresa también se desplomaron, y el miedo de los inversores al ver que una persona que no venía del mundo de la moda entrara como presidente en este monstruo empresarial se palpó anchamente en las bolsas. Pero Isla cumplió con su deber y superó expectativas: Amancio no se había equivocado con él, y lo más probable es que no se equivoque ahora con su hija.

A veces, las conexiones o vínculos familiares te permiten llegar a puestos que, de no tener estos vínculos, probablemente serían mucho más inalcanzables. Pero aunque sea más fácil llegar a ellos, el tener que demostrar permanentemente que te lo mereces, es un deber muy duro y muy estricto que puede llegar a hundir la confianza en uno mismo. Ahora, Marta Ortega estará bajo la lupa de todo el mundo y la exigencia hacia ella será, probablemente, más que la que tendría cualquier otra persona. Esto requiere de una fuerza de voluntad, un coraje y una confianza en uno mismo que dice mucho de la persona.

Un ejemplo de valentía

Marta Ortega ha decidido ponerse al frente de la empresa familiar con valentía, porque podría dar un paso al lado y vivir de las rentas. En cambio, decide apostar por la complejidad, por el reto, por esforzarse para estar a la altura. Algunos hijos lo han hecho y otros no, algunos han triunfado y otros no. Lo que es indudable es que dar el paso al frente es mucho más valiente que no darlo, y yo a Marta Ortega se lo aplaudo, como lo hago con otros herederos de empresas familiares. Muchas no copan los titulares pero son igualmente ejemplares. ¿O es que no tenéis en vuestro círculo cercano a personas que toman las riendas de sus negocios familiares?

La marca personal de Marta Ortega se había construido sobre sus atributos de amazona o mujer. Ahora tiene que demostrar que además es empresaria. La gente ha reaccionado con prudencia al nombramiento, eso es normal. Hechos son amores y no buenas razones. Marta Ortega ahora lo tiene que demostrar. Es una mujer preparada, ambiciosa y valiente que ha tenido el coraje de ponerse al frente de este negocio y que supongo que quiere hacerlo bien. Tiene todo mi voto de confianza y le deseo lo mejor en esta nueva andadura.

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