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En realidad nunca dijeron que el 47% de los empleos desparecería en 20 años.

“Que lío”, pensó Carl Benedikt Frey cuando medio mundo se hizo eco y citó el artículo de investigación que había realizado a medias con Michael Osborne en la Universidad de Oxford.

Más de 4.000 citas en entornos académicos y muchas más en medios de divulgación general.

Habían dado un argumento ideal para azuzar a las masas con el consabido “que viene el lobo”, y con esa idea de que “si no te pones las pilas estarás en el lado de la valla en la que todos los empleos desaparecen”.

Lo único es que lo que ellos sostenían en su artículo no era exactamente eso….

Lo que de verdad decía el artículo 

Frey explicaba en un artículo de The Economist que “mucha gente creyó que habíamos afirmado que la mitad de los trabajos iban a ser automatizados en una década o dos, cuando el artículo no dice eso!”

Según describe este artículo, los autores habían Modelizado las características de 702 ocupaciones y después clasificado según estuvieran expuestas a ser automatizadas.  Esta clasificación había sido- irónicamente- generada automáticamente usando un sistema basado en machine-learning diseñado por Osborne, que fue entrenado usado 70 ejemplos. Después de analizar los números, el modelo concluyó que el 47% de los empleos actuales en USA (que incluían administrativos, ventas y algunos servicios en industrias) caían en lo que se consideraba zona de “alto riesgo”. 

El artículo de investigación continuaba, explicando que comparados con otras profesiones, estos eran más vulnerables ante la automatización.

“Nunca pretendimos predecir cuántos trabajos serían automatizados. Dependerá de factores como el coste, la regulación del empleo, presiones políticas y resistencia social”.  Trataba de explicar Frey. Pero su aclaración ya no importaba a nadie.

La polarización del empleo… y del debate 

En un artículo anterior explicaba en historias de Cracks la tendencia a la polarización del mercado de empleo. ¡Pero es que el debate también está polarizado!

A un lado están los “doom mongers”. Los doom mongers advierten que habrá un desempleo masivo producido por las máquinas que está a punto de llegar. Afirman que los empleos de la clase media desaparecerán y existiría una élite que tendrá toda la riqueza y dominará al resto de la población que estarán vigilados por software y robots. Los desempleados sobrevivirán con subsidios o renta básica universal.

En el otro extremo del debate, algunos economistas afirman que la tecnológica ha creado en el pasado más empleo del que ha destruido, que todo se ajustará en el largo plazo, aunque reconocen que en el corto plazo será algo difícil. 

Carl Frey ha sido usado por el primer grupo como abanderado, cuando en realidad el está más en el segundo. Acaba de publicar un libro donde aclara su posición, llamado The Technology Trap que me ha permitido situar ese 47% tan jaleado en el contexto correcto. Afirma que las nuevas tecnologías tardan su tiempo en generar ganancias y productividad. También explica que aunque la tecnología suele agrandar el mercado económico, también genera una mayor desigualdad, empujando a personas a empleos peor pagados.  Eso puede incrementar la resistencia social y ralentizar el proceso de automatización y crecimiento productivo. Entonces todos terminan en una situación peor a largo plazo, lo que le llama la “tramp de la tecnología”. Cuando todo el mundo está preocupado por un mundo con muchos robots, de lo que está preocupado Frey es que terminemos en un mundo con demasiados pocos.

La solución, según Frey, pasa por la administración. Creación de Sistemas legales que aseguren las pérdidas adquisitivas de los trabajadores que han de pasar a empleos de menor salario, reformas en la educación, incentivos al empleo y a la reducción de desigualdades, eliminar las leyes que limitan el empleo y la movilidad para favorecer que las personas puedan mudarse a ciudades donde el empleo se esté creando.

El miedo vende. También paraliza. 

Existe un concepto llamado la profecía  auto-cumplida. Por el que creer que ocurrirá algo, provoca que pase. Pero también visualizar un futuro (o un presente) que uno no quiere motiva a las personas a unirse para encontrar una solución. 

Las administraciones tienen la llave. Las empresas y las personas la ambición. Hagamos entre todos un futuro mejor. 

Seguro que puedes impulsar más tu talento y mejorar tu marca personal.
Contáctanos y te ayudaremos.

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