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Perder el trabajo a los 50 o a los 40 es una de las preocupaciones con más búsquedas en Google relacionada con la carrera profesional y el empleo. La gente teme mucho quedarse sin empleo en general, pero aún más en edades avanzadas o cercanas a la jubilación. Es normal, y más teniendo en cuenta que la ley española requiere que, para recibir la pensión, se haya cotizado como mínimo durante 15 años, y que la base reguladora de la pensión se calcula tomando de referencia los últimos 25 años cotizados. Aún así, hoy os traigo unas cuantas formas de encarar esta situación para entender que siempre se puede mejorar y que muchas veces, la solución está en la actitud y en saber ubicar bien tu talento.

Si yo tuviera 50 años y hubiera perdido el trabajo, lo primero que haría es ordenar mis ideas, darme un poco de tiempo para pensar, y hacer un árbol mental respondiendo a unas cuantas preguntas clave para enfocar esta situación y salir de ella de la mejor manera posible. Lo más lógico es pensar de buenas a primeras en el fracaso, el estigma social del «me han echado». Pero, seamos francos, en España generalmente no te echan como en Estados Unidos que en menos que canta un gallo estás en la puerta llevando una caja con tus pertenencias. La rigidez del mercado de empleo, el coste del despido y una cultura de empresa como familia hace que las empresas despidan en general poco (comparativamente con otros países). Salvo que se cometa una falta muy grave, la empresa esté haciendo una reestructuración o se necesite aligerar la estructura del equipo lo más normal es permanecer en una empresa décadas.

Como decía me haría ciertas preguntas:

  1. ¿Me han despedido porque la empresa se está desvaneciendo? Si el negocio está flaqueando porque la empresa está en una industria expuesta a una gran transformación que mi compañía no ha sido capaz de abordar, o si hubieran entrado organizaciones más competitivas que nos están quitando a los clientes, o si nuestra propuesta de valor ya no fuera tal para los clientes, me tomaría el despido como algo natural. Evitaría la auto-compasión o el enfado. La culpa y la queja. Y me pondría de inmediato a buscar otro empleo en otra empresa. ACCIÓN.
  2. ¿Cometí un error que han considerado imperdonable? En ese caso sería un trago duro. Asumiría que la organización considera que he pasado una línea roja y buscaría empezar de cero en otra empresa. Reflexionaría sobre los errores y trataría de hacerlo mejor en el futuro.
  3. ¿Es por una pérdida de afinidad con mis superiores o con los valores de la empresa? Si hubiéramos estado tiempo con discusiones, incapaces de ponernos de acuerdo, si hubiera estado con esa sensación de que no estamos remando en la misma dirección y la empresa hubiera tomado la decisión por los dos… pues hasta sería una cosa por la que alegrarse. Sentiría alivio, adiós a la tensión. Me aseguraría de buscar nuevos compañeros de viaje con los que sintiera una mayor vinculación. Y mejores jefes.
  4. ¿Hay otras razones? ¿Estoy desactualizado? ¿Ya no soy lo que están buscando? Tendría que hacer la reflexión de en qué momento he perdido el ritmo y recuperarlo. Haría un esfuerzo por actualizarme, poner en práctica el famoso #reskilling del que hablamos tantas veces en Historias de Cracks. Nunca es tarde para aprender más, formarse más, en definitiva: Nunca es tarde para MEJORAR.

¿Y luego qué? Una vez hecho el análisis, necesitaría además 2 cosas:

  1. Saber cómo funciona el mercado de trabajo y las búsquedas de empleo. No se puede (o debe) abordar un proceso de selección como si fuera un examen, especialmente cuando se tiene la autoestima baja y puede que te descarten varias veces. Los meses de búsqueda de empleo erosionan mucho y se puede producir el efecto Mateo: cuanta menos seguridad tienes, menos recursos tienes para construir la seguridad que te falta. Un proceso de búsqueda de empleo es para conocerse, buscar puntos en común, identificar si es conveniente para ambas partes y saber lo que busca el mercado es fundamental para no desesperarse.
  2. Saber cómo activar tu red, tu marca personal, mejorar tu CV. Para quién ha cuidado su red, ha estado actualizado, sigue siendo un profesional de valor. Encontrar empleo no debería costar demasiado siempre que su perfil sea demandado por el mercado. Si la persona ha estado los últimos años sólo enfocado en su tarea, sin entender las fuerzas económicas, sociales y tecnológicas de cambio, le va a costar más, y debería dedicar un tiempo a la actualización de conocimiento y de redes profesionales.

Es recomendable apoyarse en alguien o herramientas de guías. Mi consejo es acudir a consultores de carrera y empleo profesionales, pero para los que prefieren empezar despacio, recomiendo mi libro Qué busca el Headhunter, dónde se puede aprender cómo funciona el mercado de empleo, cómo las empresas eligen a sus empleados y algunos tips sobre cómo ser más atractivo para los headhunter.

Un último consejo. Nunca tires la toalla. Porque todo el mundo sin excepción tiene un talento. La cuestión es encontrar el lugar donde puede crecer más y ser apreciado. Acción y adelante.


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